martes, 14 de agosto de 2012

CONFERENCIA EN BUENOS AIRES

CONFERENCIA EN BUENOS AIRES

Queridos amigos bonaerenses!
El próximo 22 de agosto a las 19h. daré una conferencia en la librería Cúspide, en el barrio de Recoleta.
La entrada es gratuita y después firmaré libros.
Y si alguien se anima, después podemos ir a tomar tapas y cerveza!
Hasta pronto!!
Rafael

viernes, 10 de agosto de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: ¿AYUDAR COMO SEA A LOS FAMILIARES Y AMIGOS?

Muchas veces nos entra la neura de tener que ayudar a los demás y sobre todo a nuestros familiares. Nos llegamos a hacer incluso responsables de su felicidad!!!
Tengo un caso muy cercano, un familiar con tendencia a la depresión, desde siempre ese familiar ha estado en ese estado, muy pocas veces ríe, casi siempre está con cara de pocos amigos y es difícil verle disfrutar de las cosas. Su estado normal es estar ausente de las actividades que se puedan estar haciendo y, su visión de las cosas y de la vida es muy negativa.

Cuando tienes a alguien cercano y querido en este estado nos suele incomodar mucho. Nos podemos llegar a poner muy tristes. No nos gusta ver a un ser querido así. Es como cuando alguien nos llama para contarnos un problema y se nos pone a llorar. Uff!, realmente cuando la otra persona se pone a llorar, nosotros a nosotros mismos nos decimos que “no puede ser que llore”, “tiene que dejar de llorar como sea!!”.

Nos incomoda mucho esa situación por lo que nos decimos a nosotros mismos sobre esa situación, por cómo valoramos esa situación, no por el acontecimiento en sí. Y a veces lo que intentamos hacer como sea es que deje de llorar la otra persona, porque esa situación es insoportable para nosotros!!, pero más por lo incómodo que nos resulta a nosotros esa situación en sí. Es curioso ¿verdad?. No digo que no nos interese lo que le pueda pasar a la otra persona, pero existen una serie de situaciones que intentamos evitarlas como sea, o intentar que duren lo menos posible por la valoración que hacemos nosotros mismos de esas situaciones.

El caso es que a veces con los familiares actuamos de manera curiosa. En este caso que os cuento de este familiar, a mí durante muchos años me entró la neura de hacer todo lo posible para que estuviera bien, organizar actividades, viajes, regalos, cosas en las que ese familiar se pudiera sentir bien y disfrutar. He tardado muchos años en darme cuenta que cada uno somos responsables de nuestros sentimientos, y por lo tanto, de nosotros no dependen los sentimientos de los demás. Todas las actividades chulas que hemos organizado para mi familiar, no le han hecho cambiar, ha seguido igual..., porque realmente uno cambia cuando quiere cambiar, uno sale de la depresión cuando asume que él es el único responsable de estar depresivo. Hasta que eso no ocurra no se producirá ningún cambio.

Con este afán de ayudar a los familiares a veces lo que conseguimos es todo lo contrario, nos convertimos en facilitadores. Tendemos a protegerles en exceso, les intentamos dar un entorno seguro y así lo único que conseguimos es hacerles más débiles emocionalmente. Lo único que está en nuestras manos ante un familiar así, es decirle que en manos de un buen profesional el cambio es posible, pero primero tiene que querer cambiar. A veces con la neura de ayudar y ayudar a nuestros seres queridos lo que hacemos es fastidiarla.

Dom Dimattia un discípulo de Albert Ellis nos dijo hace unos meses en una conferencia: Cuando una persona deja de trabajar y coge la baja por depresión, sería aconsejable que no cobrara ni un céntimo. Un régimen garantista no ayuda a salir de la depresión. Hay que dar las herramientas adecuadas a estos pacientes para que espabilen y se quiten la etiqueta de “soy un pobre depresivo” y salgan de su entorno de seguridad que cada vez se hace más y más pequeño. Cobrar durante la baja no facilita su recuperación.

Es heavy Dimattia, eh?. Pero yo estoy totalmente de acuerdo y he cambiado el chip con mis familiares y amigos. Me encanta escuchar a los demás, pero no quiero favorecer en hacer más débiles a mis seres queridos. Se trata de, si sabes, ofrecerles las herramientas que puedan estar a nuestro alcance para que ellos solos tomen las riendas de sus problemas y nosotros, tener empatía hacia ellos que no es lo mismo que tener simpatía. Teniendo simpatía hacia ellos nos contagiamos de sus creencias y así poca ayuda les podemos ofrecer. Con empatía entendemos lo que les ocurre pero no compartimos sus creencias irracionales.

Resumiendo:

- No somos Dios y de nosotros no depende el bienestar de los demás.
- Uno cambia cuando quiere cambiar sino, no hay nada que hacer.
- No nos incomodan las situaciones sino, lo que nosotros pensamos sobre las situaciones.
- A veces hay situaciones que nos incomodan tanto, como ver sufrir a un ser querido, que intentamos evitar y solucionar esas situaciones como sea. Por ejemplo cuando alguien llora. Podemos soportar que alguien llore y nosotros simplemente estar ahí sin hacer nada y estar bien. Estando nosotros tranquilos podremos dar más sosiego al que nos cuenta sus problemas. Se trata de tener una actitud de empatía y no de simpatía hacia el familiar o amigo.
- Todos si queremos podemos buscar las herramientas para solucionar nuestros problemas.
- Cada uno somos responsables de nuestros propios sentimientos.
- Intentar estar nosotros bien y felices es la mejor ayuda que podemos ofrecer.

Un beso a todos,

Mónica

jueves, 2 de agosto de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: PODEMOS SOPORTAR EL ABUSO VERBAL Y MÁS

Desde siempre me han incomodado mucho las personas que en sus conversaciones elevan el tono de voz más de la cuenta. Quiero decir, aquellas personas que cuando hablas con ellas, utilizan los gritos y las malas maneras para dirigirse, en algunas ocasiones, a los demás. Seguro que todos conocéis a alguien que a veces se comporta así. 

Hoy me apetece hablar de este tema porque creo que es muy interesante. Hace unos días tuve una situación de éstas. En una reunión coincidí con alguien que se comporta habitualmente de esta manera. Chilla si se le lleva la contraria, gesticula exageradamente... Tengo que reconocer que a mí estas situaciones siempre me han incomodado mucho y... sabiendo la manera de comportarse de esa persona, siempre la he intentado evitar. Como veis otra de las tapaderas que utilizamos, si algo nos incomoda lo intentamos evitar... 

Lo que pasó es que esta vez fue imposible evitar esa reunión y en esa reunión se dijeron cosas que no le gustaron nada a esa persona en cuestión, con lo cual tuvo uno de sus ataques de ira bastante potente... en aquel momento, yo me bloqueé completamente y no fui capaz de articular palabra sobre lo que tenía que decirle. Cuando se dirigía a mí, lo hacía en plan despectivo, criticando de manera exagerada cosas del trabajo con tono agresivo e irónico a la vez. Tengo que deciros que yo me bloqueé completamente, no fui capaz de defenderme y se me hizo un nudo en la garganta que tardó un poquito en deshacerse... Además por dentro me decía a mi misma: ¡¡Por Dios, no se te ocurra ponerte a llorar ahora!!!, y eso hacía a la vez que el nudo se hiciera más grande!!! La reunión se acabó y yo me quedé un poco hecha polvo por la tensión de aquella situación... 

Ni que decir tiene que en los días siguientes intentaba no coincidir ni en el descansillo del ascensor con esa persona!!, mi conducta de evitación se había afianzado. Incluso evitaba las horas en las que esa persona cogía el ascensor!! 

Estos días he reflexionado mucho sobre ese incidente y he llegado a conclusiones interesantes que quizás nos sirvan a todos para superar situaciones en las que se produce un abuso verbal por parte de otras personas:

-         No es la otra persona con su abuso verbal la que nos produce la incomodidad, es lo que nosotros pensamos sobre esa situación lo que nos produce la incomodidad.

-         En el fondo cuando se está produciendo esa situación, pensamos que no la podemos soportar y eso no es verdad, podemos soportar perfectamente un chorreo verbal de alguien con un tono subido. Simplemente es una situación incómoda, pero ¿por qué vamos a elevar a insoportable lo que solamente es incómodo?

-         ¿Hay alguna razón para tener miedo a alguien que expresa sus opiniones de malas maneras?. No hay ninguna razón, simplemente si que habría que vigilar si nuestra vida corriera peligro, pero si no es el caso, no tenemos por qué tener miedo a esas situaciones. ¿Qué nós podría pasar?

-         La persona que actúa así, no está actuando de manera correcta, pero eso no la invalida 100% como persona. Simplemente está actuando de manera irracional.

-         El evitar, ¿nos ayuda a nosotros a crecer?, ¿nos ayuda en nuestro objetivo de convertirnos en personas emocionalmente fuertes? No, simplemente evitamos el enfrentarnos a situaciones que nos incomodan.

-         Enfrentarnos a situaciones que nos incomodan a la brava, eso sí, habiendo reflexionado previamente sobre el tema, es un ejercicio genial. Porque nos ayuda a perder esos miedos irracionales que nos surgen tantas veces y que no tienen ningún sentido.

-         No podemos controlar como actúan los demás pero si que podemos controlar que las actuaciones de los demás no nos afecten tanto.

-         De todas maneras, es normal que a veces según que situaciones nos sorprendan tanto que no sepamos gestionarlas con calma y tranquilidad. Mantenernos impasibles delante de según que situaciones, sin que nos afecten, tampoco sería normal.  No es un objetivo realista! Eso es lo que les ocurre por ejemplo a las personas que tienen algún transtorno mental.

- Si lloráramos en una reunión de trabajo delante de todo el mundo tampoco sería terrible!!. Somos humanos, el llorar es una conducta humana. No pasa nada si se llora. La historia viene sobre lo que nos decimos nosotros a nosotros mismos sobre el llorar. ¿Qué significa para nosotros el llorar?. Por nuestra educación y cultura, somos muchos los que pensábamos que llorar es igual a ser una persona débil, no apta quizás para ocupar según qué puesto de trabajo... Las lágrimas lo que nos demuestran es que somos humanos y que tenemos sentimientos.

-         Otra conducta que podemos tener en estas situaciones es la de utilizar nosotros también el abuso verbal, los gritos... esto suele ocurrir con frecuencia y entonces con nuestra conducta lo que hacemos es agravar el asunto, puesto que no vamos a mejorar la conducta de la otra persona, sino que seguramente empeoraremos la situación.

- A veces también nos decimos a nosotros mismos: ¡¡¡Es que yo no tengo por qué aguantar eso!!!. En la vida las cosas no nos salen siempre como nos gustarían, ni las personas de nuestro alrededor se comportan siempre como nos gustarían. Justamente el aprender a lidiar con situaciones así nos hará más fuertes emocionalmente.

-         Desde la calma y la tranquilidad podremos ver mejor las soluciones a nuestros problemillas y ¿por qué no?, si somos capaces de dirigirnos tranquilamente a esa persona, será también un aprendizaje para ella, puesto que en el fondo con sus gritos no consigue más que boicotear sus propios objetivos. 

Total que después de todas estas reflexiones he pasado a la acción y me he dicho a mi misma que ya se ha acabado de evitar estas situaciones incómodas, es más, si puedo las voy a buscar, sin hacer nada extraordinario, pero no voy a hacer por evitarlas. Así será una oportunidad para trabajar mi soportantitis y demostrarme a mí misma que este tipo de situaciones las puedo soportar perfectamente.

Ya no voy a evitar más a esa persona, la próxima vez que coincida con ella, no bajaré la cabeza,  la miraré directamente a los ojos y a ver qué pasa... no para desafiarla, ni mucho menos, sino cordialmente, sin perder de vista que esa persona puede actuar de manera locuela pero que eso no la invalida como persona. Y si se dan situaciones de chillidos, gritos, insultos... en definitiva de abuso verbal, serán unas oportunidades fantásticas para mí para practicar lo aprendido!!! 

Un beso a todos, 

Mónica

martes, 31 de julio de 2012

SOBRE LA ANOREXIA

Hola, amigos!
La semana pasada estuve en el programa Espejo Público hablando de la anorexia. No me dieron mucho tiempo, pero intenté transmitir la "necesititis" que les aqueja a las chicas que quieren adelgazar como sea.
http://www.antena3.com/videos-online/programas/espejo-publico/quien-pone-limites-anorexia_2012072700036.html
Un abrazo!!
Rafael

jueves, 26 de julio de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: UN POQUITO SOBRE LAS ADICCIONES...

Recuerdo cuando iba  al instituto, era un instituto de un barrio muy humilde de Hospitalet de Llobregat, el instituto estaba en un parque y nuestro recreo consistía en estar en ese parque junto con el resto de la gente. En aquel parque había niños, abuelos, gente de paso...  pero a la hora de nuestro recreo siempre había unos chicos en un rincón apartado del parque que se pinchaban heroína, allí estaban todos los días los mismos chicos, con sus artilugios para pincharse la heroína, sus botellitas de agua… era como un ritual lo que hacían.. . Eran jóvenes, unos 30 años tendrían más o menos, en aquella época de finales de los 80 y, allí estaban cada día. No se mezclaban con nosotros,  su objetivo de estar allí era estar en un sitio tranquilo donde poder inyectarse sin problemas su droga, no se metían con nadie... y allí estábamos también nosotros con nuestras historias de adolescentes, sin importarnos  mucho el destino de aquellos chicos, es más, les mirábamos un poco con recelo, como si fueran bichos raros... unos pobres desgraciados…

¿Quién nos iba a decir a nosotros, aquel grupo de amigos, que luego viviríamos también de cerca el  mundo de las drogas...?, amigos cercanos no cayeron en la heroína, pero algunos de ellos sí que cayeron en la cocaína o el alcohol… y, quién de nosotros no conoce a alguien cercano o no tan cercano que  no haya tenido algún problemilla de adicciones?.

Se me quedó grabada una vez una conversación con una de esas amigas que tuvo problemas con la cocaína, en aquella ocasión yo le pregunté: Pero, ostras, ¿no has pensado en buscar ayuda? y ella me contestó: Pero, si pido ayuda, lo voy a pasar mal, y ¿cómo me voy a divertir si me prohíben que consuma?, ¡¡no sabría que hacer!!.

Me acuerdo mucho de esta conversación, hace unos  meses en este blog surgió la relación entre el miedo al aburrimiento y las adicciones y se creó un poco de polémica. El miedo al aburrimiento nos puede llevar a alguna adicción, esta afirmación pienso que es muy, muy acertada. Os tengo que decir que mi amiga finalmente pidió ayuda y ahora está estupendamente.

Hace unas semanas tuve la suerte de recibir una clase sobre adicciones de José Luís Trujillo, un psicólogo de Barcelona experto en adicciones y que ha trabajado muchos años en comunidades terapéuticas. José Luís quiso remarcar la diferencia entre uso, abuso y adicción. Adicción es cuando la substancia, o lo que sea,  se necesita.

Lo interesante es que en realidad, el consumo de drogas, la adicción al juego, al sexo, a la comida, a las máquinas tragaperras, a lo que sea… son tapaderas. Todos somos tapadores, pero los adictos son tapadores profesionales. ¿Qué quiero decir?, pues que cuando nos encontramos mal emocionalmente, lo que intentamos hacer es evitar ese malestar emocional y, tenemos conductas tapadoras. Conductas tapadoras de ese malestar emocional.

Hay conductas tapadoras positivas: Ir al gimnasio, limpiar, la consola, la bicicleta, la música… y hay conductas tapadoras que nos pueden llegar a perjudicar como son las adicciones. Pero en el fondo, las adicciones son conductas que nosotros hacemos para evitar, para tapar ese malestar emocional que no podemos soportar!!. Por lo tanto, el tratamiento no es dejar de consumir, o dejar de jugar, o de comer… el tratamiento es solucionar el origen de ese malestar emocional.

La solución es convertirnos en personas emocionalmente fuertes que no necesitemos conductas tapadoras. Generalmente, el origen de los malestares emocionales de un adicto son dos: El no aceptarse incondicionalmente él mismo o bien tener una bajísima tolerancia a la frustración. El caso del miedo al aburrimiento lo clasificaríamos en tener una baja tolerancia a la frustración, decirse a uno mismo: ¡¡¡¡No soporto las incomodidades!!!!

El tratamiento consiste en trabajar precisamente eso, trabajar las creencias irracionales para dejar de ser tapador, ¡¡hablar!!. Desafiar los problemas emocionales, identificar sus tapaderas, llegar a sus creencias irracionales y cuestionarlas con energía. Aprender a soportar las incomodidades y a afrontar la vida de manera madura.

Un adicto con su adicción se encuentra muy bien, evita la realidad con su conducta adictiva, cuando juega, bebe, se droga… se encuentra en un entorno de seguridad, se encuentra súper bien!! Se trata de aprender a encontrarse bien sin esa conducta adictiva. En las comunidades terapéuticas enseñan a estos chicos a ser fuertes emocionalmente, es muy bonito el trabajo que hacen los terapeutas en esos centros, un trabajo duro pero muy valioso. ¿ No os parece que es genial el enseñar a esos chicos a que, sin droga, sin alcohol… se puede vivir y mucho mejor?, vuelven a disfrutar de la vida!!

Un tema muy interesante son los programas de prevención de drogas. La prevención no se hace enseñando a los chicos lo malísimo que son los tóxicos… la prevención a las drogas se hace enseñando a los niños, desde bien pequeñitos a ser fuertes emocionalmente, a aguantarse las incomodidades, a levantarse cuando se caen, a aceptar que en la vida no todo sale bien, a que a veces toca estar mal y, a comprender que como seres humanos que somos no somos perfectos. Un punto importante de la vida es hacer bien la separación de los padres. Si hemos protegido en exceso a los niños, ellos en su adolescencia van a buscar ese entorno de seguridad, esa necesidad de protección en otros ámbitos: Amigos, parejas… consumo de substancias…

El mayor aprendizaje para nuestros niños es darles las herramientas para que sin nosotros estén estupendamente.

José Luís dijo una cosa muy interesante: Las adicciones se curan, él nos puede dar un montón de ejemplos. No es fácil y a veces se pasa mal, hay que trabajar muy duro y ser muy perseverante  pero… si se pide ayuda y se trabaja, la curación es una realidad.

Un beso a todos,

Mónica