domingo, 27 de noviembre de 2016

REFLEXIONES DE MÓNICA SIMÓN: UN ARTÍCULO DE FABIOLA CUEVAS SOBRE EL PERFECCIONISMO MUY INTERESANTE!!


Hola a todos, os paso un artículo de Fabiola Cuevas sobre el perfeccionismo que me ha parecido genial. Os animo a que entréis en la página desansiedad porque hay artículos muy muy interesantes.
Un fuerte abrazo,
Mónica
Ser perfeccionista no funciona porque cuando tienes como objetivo serlo, dejas de ser quien realmente eres, dejas de ver las cosas como son, y emprendes una batalla campal, cansada y agotadora, hacia una realidad difícil de alcanzar.
La perfección te puede alejar de la realidad
Cuando tu objetivo es que las cosas, tú, los demás o la vida sea perfecta, básicamente te perderás de ver y disfrutar de la realidad.
Por ejemplo:
  • Si deseas que tu familia sea perfecta, dejarás de ver lo maravillosa que es.
  • Si deseas que tu cuerpo sea perfecto, dejarás de ver lo hermoso que es.
  • Si deseas que tu trabajo sea perfecto, dejarás de disfrutarlo.
  • Si deseas que tu vida sea perfecta, dejarás de encontrarle sentido.
  • Si deseas que tu futuro sea perfecto, dejarás de vivir tu presente y por consecuencia, tu futuro.
  • Si deseas que tu pasado hubiera sido perfecto, dejarás de ver lo que sí recibiste en tu vida.
La mayoría de las veces, la realidad es mucho mejor que la realidad que estás aspirando, lo que pasa es que no te das cuenta porque no te fijas en la realidad, tu mente está en lo que no fué, no tienes o no eres, en lugar de lo que sí hay, y es entonces que no disfrutas tu realidad, y entras en ese círculo vicioso.
Ser perfeccionista limita tu creatividad
Supongamos que por fin ya te inspiraste, que salió esa chispa divina de tu interior y te dieron ganas de hacer algo, e inmediatamente, tu mente empieza a decirte las múltiples razones por las cuales eso no podría ser posible, o que no tienes tiempo, o que no te va a salir bien, o que no eres capaz.
Entonces, tu creatividad, esa energía divina que habita en tu interior, dice… “mmm.. mejor me callo”.  Y luego, te fuerzas a hacer cosas que tienes que hacer, y terminas por hacer a un lado a tu creatividad.
Por eso déjate fluir con tu creatividad, encuentra lo que te apasiona siguiendo tu inspiración, y poco a poco, verás que lo que haces es mucho mejor que lo que “tendrías que haber hecho”.
Ser perfeccionista te hace sentir que no eres capaz
Claro, ¿quién va a ser capaz de hacerlo como tu mente dice que tiene que ser? pocas personas…
Pocas personas cubren esas expectativas tan altas que en tu mente has puesto, y es por eso, que te sientes incapaz.  Pero no es porque no puedas, es porque te pones parámetros demasiados altos difíciles de alcanzar.
Así es que confía en tus habilidades y capacidades, y demuéstrate cómo si puedes hacer lo que te propongas, paso a paso.
Ser perfeccionista te hace sentir que nada es suficiente
Ya hablé sobre esto, pero quisiera reforzarlo.  El que quieras que todo salga perfecto, a la primera y rápido, te va a hacer sentir, invariablemente, que lo que haces no es suficiente, porque… ¿qué sí lo sería?
Entonces, bájale a esa exigencia y disfruta de lo que sí haces, de quien sí eres, de lo que sí hay.
Cuida la línea delgada entre perfeccionismo y exigencia
Existe una línea muy delgada entre ser perfecto y ser exigente, es muy fácil que te pases al bando de las exigencias, sobre todo a ti mismo, cuando tienes por meta ser perfeccionista, y cuando empiezas a exigirte a ti mismo, es como si fueras al clóset por tu látigo y te empezaras a corretear, dándote de latigazos cuando algo no sale como “debería de salir”.
Ser exigente no funciona, porque partes del miedo, del enojo y de la tensión para el logro de tus objetivos y de lo que sea que te propongas, y entonces, te será muy difícil disfrutar de eso que estás haciendo y del resultado que obtengas, pues seguramente evaluarás lo que le faltó, lo que no fue suficiente, lo que pudo haber sido mejor.
La mejora de ti mismo se da a partir de quien eres
Este es un cambio de paradigma que te quiero compartir.
Tu mismo, tu vida, tus relaciones y lo que haces, se mejora a partir de lo que ya te sale bien, esto es, de quien eres por naturaleza. Cuando te enfocas en quitar lo que sale mal o eliminarlo, tu atención sigue puesta ahí, y hacia ahí te seguirás dirigiendo (quieras o no, tú te mueves hacia dónde pones tu atención).
Pero si tu atención está puesta en lo que te sale bien, en lo que sí eres, en lo que sí es, entonces el único camino es hacia arriba, hacia la expansión de lo positivo, y esto es hasta una fórmula matemática, ya que empezarás a sumar y multiplicar, en lugar de restar y dividir.
Entonces, si te enfocas en quien sí eres, en lo que te sale bien, en lo que sí hay, solamente podrás aumentarlo y seguir disfrutando de eso, pero si te exiges, reclamas, culpas o victimizas por lo que sale mal… no estás haciendo nada por mejorar lo positivo, solamente agregas lo negativo.
¿La solución?
  • Hagas lo que hagas, disfruta del proceso de hacerlo.
  • Descubre lo bien que te sale, dejándote guiar por tu intuición y sentimiento al hacerlo
  • Valora la realidad que sí tienes
  • Agradece los momentos como son, pues son perfectos
  • Pasa de la exigencia, al “hago mi mejor esfuerzo”
  • Ten un día libre de planes y tareas
Observa la naturaleza
Haz esto por un momento, dime si en la naturaleza hay algo que sea exactamente igual a algo más, una hoja igual a la otra, un animal igual al otro… es realmente muy poco probable que así sea, serán idénticos, más no lo mismo.
Imagínate si la naturaleza se pusiera la expectativa de crear todo lo que crea de manera perfecta, realmente creo que pocas cosas pasarían.  Pero la naturaleza está en movimiento, está en constante creación, se expande, evoluciona, se mueve… y eso es lo que te recomiendo que hagas.
Muévete
Evita el parálisis por análisis, y empieza a dar el primer paso, expándete como la naturaleza, y maravíllate de lo que vas encontrando.
Y cuando algo te apasione, enfócate en eso, y entonces sí… organízate para llevarlo a cabo, más no con perfección, sino con orden y secuencia y a la vez flexibilidad.
En conclusión
Realmente te invito a que te cuestiones si te ha funcionado el querer ser perfecto, y que por un momento intentes abandonar esa necesidad, y que veas que detrás de eso, está el ser bien visto, para ser querido, para sentirte bien contigo mismo.
Siéntete bien contigo mismo como eres, sé quien eres, y estarás satisfecho con lo que hagas, sea perfecto… o no.

viernes, 4 de noviembre de 2016

REFLEXIONES DE PILAR G. VADO: CARTA A MI DEBILIDAD


Paolo Badano es un italiano que tras sufrir un accidente de tráfico quedó en silla de ruedas. Durante algún tiempo utilizó una silla convencional hasta que, basándose en la tecnología del segway, se le ocurrió inventar una mucho más moderna que permite mayor movilidad a los discapacitados.

Paolo ha sabido sacar provecho de su adversidad y se ha convertido en una persona emocionalmente mucho más fuerte. En su página web Paolo se dirige a su discapacidad a través de una carta y esto es lo que le dice:

Hace mucho tiempo que pienso en escribirte, pero nunca encuentro o quiero encontrar la ocasión para hacerlo.

Te conozco desde hace tanto tiempo que los recuerdos anteriores a ti casi se han quedado en blanco, pero es justo que sepas que siempre te he odiado.

Sí, odiado como nunca antes había odiado.

Te he detestado porque me has quitado todo lo que para mí era importante, has hecho que conozca el miedo, la resignación, la desesperación y el dolor.

Durante mucho tiempo he buscado al "culpable", aquello que te había traído hasta mí. He hecho de todo por ocultarte, por alejarte de mí. Porque tú lo sabes... sabes ser cruel, no tienes piedad con los que te desprecian.
Pero han pasado 20 años desde aquel día en que nos conocimos. Y hoy sé que te conozco. Hoy puedo decir que tú no eres sólo oscuridad.

Gracias a ti sé que el tiempo es lo más valioso que tenemos. Siempre me recuerdas el valor justo que hay que dar al dinero, ya que tú nunca me dejarías... ni aunque tuviera una montaña para darte.

A menudo me recuerdas que has sido buena conmigo, tengo que mirar a quien está peor y no solo a quién está mejor.

Pero no te engañes, ¡entre nosotros no podrá haber nunca amor! Haré siempre todo y más para dejarte.

Lo sé, ahora te estarás riendo porque sabes que probablemente estaremos juntos para siempre.

Pero pase lo que pase,

sólo quería decirte que me gusta el hombre en que me has convertido.

Paolo



domingo, 30 de octubre de 2016

REFLEXIONES DE MÓNICA SIMÓN: UN ARTÍCULO DE IRENE ORCE SOBRE LA ENFERMEDAD DE ESTAR OCUPADOS...


Hola amigos!!! hoy os dejo con un artículo de Irene Orce que me parece genial puesto que nos conecta con lo que nos pasa muchas veces, ese afán que tenemos de tener todo nuestro tiempo ocupado... ahí van las reflexiones que nos hace Irene os animo a leerlas!!

Un fuerte abrazo a todos!!

Mónica

"La enfermedad de estar ocupado" de Irene Orce:

“Nadie está tan ocupado como para no encontrar tiempo para contarle a todo el mundo lo ocupado que está”, Robert Lemke

En el mundo veloz y exigente en el que habitamos, estar ocupados se ha convertido en un estilo de vida que suma cada vez más adeptos. El día a día divide nuestra atención en decenas de esferas distintas. Un universo formado por pequeñas acciones, decenas de recados y trabajo a destajo, sin olvidar la constelación de la familia, el planeta de los hijos, el de la pareja y los amigos, entre muchos otros. Cada una de estas singulares esferas requiere un determinado y particular mantenimiento. Es necesario cuidarlas, mimarlas y preservarlas. Pero a menudo, las horas no nos alcanzan para atenderlas a todas como nos gustaría. Inevitablemente –y a menudo inconscientemente- priorizamos

Pero aún así, como buenos adictos a los estímulos perennes, solemos llenar nuestra agenda más allá de lo saludable y lo razonable. El resultado es tan ineludible como nuestro nivel de desgaste, que se traslada a todos y cada uno de los ámbitos de nuestra vida.

Lo cierto es que, aunque nos cueste reconocerlo, no siempre podemos llegar a todo. Pero seguimos intentándolo, haciendo de la ceguera y la terquedad nuestra particular bandera. A menudo terminamos corriendo de un lado para otro, watsappeando con el smartphone mientras nuestra mirada se pierde en la pantalla del ordenador, sin olvidar el constante murmullo de la televisión como telón de fondo. Vivimos en la era de las pantallas. Nos hemos acostumbrado tanto a fragmentar nuestra atención que un solo estímulo ya no resulta satisfactorio. Necesitamos varios a la vez. Esta realidad es un síntoma claro de que no estamos mentalmente donde estamos físicamente. Vivimos en la ilusión del futuro o el recuerdo del pasado, buscando siempre una intensidad que parece no existir en el presente.

Según el diccionario, ‘estar ocupado’ y ‘ocupar’ se definen como “llenar un espacio o tiempo”, y también “tomar posesión, apoderarse de algo, especialmente si se hace de forma violenta”. Así, podríamos decir que conquistamos nuestra vida a golpe de multitarea. No tomamos prisioneros, nosotros asumimos ese título como si de una honrosa corona se tratase. Tenemos demasiado que hacer, demasiados lugares a los que ir, demasiadas personas a las que atender. Tratamos de ganar tiempo restando atención. Y eso nos lleva a pasar de puntillas por casi todo lo que nos sucede, a rozar la superficie sin jamás llegar a la profundidad. En este proceso, nos olvidamos de la única persona con la que convivimos el cien por cien de nuestro tiempo: nuestro hogar, la estrella original de nuestro particular universo. Estamos demasiado ocupados con lo que sucede en el exterior para prestar tiempo a lo que pasa adentro.

Conducir sin rumbo

“El papel natural del hombre del siglo XX es la ansiedad”, Norman Mailer


Somos como taxis, conduciendo afanosos en una gran ciudad. Nunca viajamos solos, siempre nos acompañan nuestros pensamientos. Y no siempre resultan pasajeros agradables. Mientras tratamos de llegar a nuestros múltiples destinos somos esclavos del ruido, la acción, los obstáculos y los atascos. Eso sí, encontramos tiempo para colgar en Twitter o en Facebook todo aquello que pasa tras la ventanilla. Maquillamos nuestra vida a click de red social, y nuestra verdadera cara queda enmascarada y alienada en el proceso. En nuestro interior habita esa vocecita, siempre impaciente y glotona, que nos susurra: “¡Hay tanto por hacer, tanto que ver…sólo un poco más!”

Pero para lanzarnos de cabeza a la aventura primero es importante saber qué nos mueve a emprenderla, qué necesitamos y esperamos obtener de ella. Y es que la serenidad, la estabilidad y la profundidad rara vez van de la mano del exceso, bien sea de estímulos o de tareas. Todos tenemos obligaciones y responsabilidades con las que cumplir, pero eso no tiene por qué ser incompatible con dejar espacio al silencio. El disfrute –propio y ajeno- no sólo está en la imagen perfecta, estática y retocada de instagram. Eso es sólo una ficción efímera que denota que a menudo, nuestra atención está más enfocada a los demás que en nosotros mismos. Nos construimos en la comparación. Y eso, tarde o temprano, termina por pasarnos factura.

Nos agarramos a cualquier cosa que enmascare el dolor, el miedo, nuestra propia verdad. Muchos de nosotros vivimos vidas que poco o nada tienen que ver con quiénes somos en realidad. Y si no paramos, seguiremos tratando de difuminar el miedo a enfrentarnos a aquello que tememos llenando nuestros días de planes y nuestras noches de falta de sueño. Tapando la ansiedad a golpe de farmacología. Taxis siempre ocupados, revoloteando por la ciudad como mariposas, inconstantes y preocupadas por el brillo de nuestras alas. Sin preguntarnos con quién queremos conducir a nuestro lado, qué nos gustaría aportar al mundo, o qué necesitamos priorizar para llevar una vida que nos llene de verdad.

Transgénicos emocionales

“Si no tienes libertad interior, ¿qué otra libertad esperas poder tener?”, Arturo Graf


Lo cierto es que cuando estamos ocupados, los pensamientos nos dan tregua. Nos sentimos útiles. No en vano, estamos haciendo cosas. La oscura verdad es que, a menudo, preferimos estar ocupados a ser libres. Pero, ¿Desde cuándo estar ocupado es un sinónimo de éxito? Tal vez debamos redefinir la línea de meta. Si salimos de la vorágine, aunque sea solo por un momento, posiblemente nos demos cuenta de que estamos en la carrera equivocada. Eso no significa dejar de lado nuestras obligaciones, simplemente comprender que nuestra mayor responsabilidad es aprender a estar a gusto con nosotros mismos, sin estímulos que nos distraigan de nuestra realidad interior. Cultivar relaciones auténticas y satisfactorias no se logra a través de una pantalla. ¿Si no sembramos, qué esperamos recolectar?

Vivimos en la era de los transgénicos emocionales. Palabras bonitas, imágenes jugosas, promesas de eternidad. Pero semillas yermas. Es muy poco probable que una conversación que establecemos prestando un 10% de nuestra atención –siendo generosos- sea duradera, y menos aún  que resulte sustancial y sustanciosa. Menos es más…pero menos atención no da como resultado más satisfacción. Ni más amor. Ni más comprensión. Ni más aprendizaje. El nivel de desgaste que llegamos a alcanzar en nombre del estar ocupado acaba repercutiendo en todos los ámbitos de nuestra vida. “Hoy no puedo”. “Estoy muy liado”. “Voy a tope”. En estos momentos, tal vez valga la pena recuperar la sabiduría del refranero: “Quien mucho abarca, poco aprieta”. Estamos sobreexpuestos, y al igual que los negativos de una fotografía, corremos el peligro de quemarnos. Tratemos de recordarnos, de vez en cuando, que  lo contrario de estar ocupados es ser libres. Tal vez sea el momento de aparcar el taxi, dejar las pantallas dentro… y simplemente, salir a pasear.


miércoles, 12 de octubre de 2016

REFLEXIONES DE PILAR G. VADO: EL ESTRÉS


Hace unas semanas asistí a una conferencia sobre el estrés. Cuando llegó el momento de las preguntas, una chica comentó que ella vivía permanentemente estresada, no porque tuviera demasiadas obligaciones en su vida, sino porque quería aprovechar tanto su tiempo libre que cargaba su agenda con un sinfín de actividades de ocio, eso la obligaba a salir a toda prisa de una para llegar a tiempo a la siguiente (de hecho llegó tarde y corriendo a la conferencia).

El ponente le respondió que no debía preocuparse por ello, porque en su caso el estrés lo originaba el deseo de hacer muchas actividades que ella misma había elegido y que además disfrutaba haciendo, y que por lo tanto, eso no suponía ningún problema.

Yo discrepo: el estrés continuado, independientemente de que lo cause el ocio o la obligación, es perjudicial para la salud y a la larga siempre pasa factura. Esta chica, al igual que le sucede a muchísimas personas, pretendía "aprovechar" al máximo su tiempo intentando hacer muchas más cosas de las que podía. A menudo realizamos nuestros quehaceres apresuradamente, con el único propósito de quitárnoslos de encima, conseguir el resultado lo antes posible y así poder pasar a otra cosa. Si revisamos nuestra lista de actividades, comprobaremos que hay muchas que podemos suprimir. Es conveniente establecer prioridades y hacer menos cosas pero hacerlas relajadamente, con entusiasmo y, sobre todo, disfrutando.

Con frecuencia buscamos tener ocupadas todas y cada una de las horas del día, para así evitar el tan temido aburrimiento. Hay muchas personas que si pasan un rato sin hacer nada, se sienten culpables porque consideran que pierden el tiempo, pero disfrutar de nuestra propia compañía en silencio, lejos de ser algo malo y aburrido, es muy saludable porque nos ayuda a descansar, a relajarnos, a comprender el pasado, a proyectar el futuro, y a desarrollar la imaginación y la creatividad. Si no estamos acostumbrados a experimentar la sensación de no hacer nada, quizá al principio nos resulte un poco incómodo y aburrido, pero en cualquier caso, el aburrimiento nunca ha matado a nadie.

Hay muy pocas situaciones realmente estresantes, en la mayoría de los casos, el estrés nos lo provocamos nosotros mismos porque nos sentimos incapaces de estar a la altura de las exigencias que nos imponemos: ser padres perfectos, excelentes profesionales, buenos amigos, hijos ejemplares, saber muchos idiomas, ganar más dinero, tener una vida interesante, alcanzar un determinado estatus social, tener la casa impecable... Para lograr todo esto nos faltan horas en el día y energía.

Vivimos en una sociedad que fomenta la competitividad y la eficacia, y eso nos empuja a aumentar el nivel de autoexigencia. Creer, equivocadamente, que más es mejor, hará que entremos de lleno en la espiral de la hiperexigencia. Para llegar a ser súperhombres o súpermujeres, tendremos que marcarnos expectativas cada vez más altas e imposibles de conseguir, lo que nos generará más estrés e insatisfacción.

Hay que salir de ese círculo vicioso cambiando las exigencias por preferencias y aceptándonos a nosotros mismos como seres imperfectos y falibles. Tal vez no seamos, por ejemplo, los mejores padres del mundo ni tampoco unos trabajadores modélicos, pero no necesitamos ser perfectos en todo lo que hagamos para llevar una vida tranquila y plena, basta con hacerlo honestamente y lo mejor que podamos.

Si nos liberamos de la prisa y de la hiperexigencia, conseguiremos disfrutar de todo aquello que hagamos y desterraremos para siempre el estrés de nuestras vidas. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

REFLEXIONES DE PILAR G. VADO: “¡SIEMPRE FUERTE!”


"¡SIEMPRE FUERTE!”, ese es el lema de Pablo Ráez, el joven marbellí que tras estar 10 meses limpio de la leucemia que le diagnosticaron en marzo de 2015, ha sufrido una recaída este año. La primera vez le realizaron un trasplante, pero ahora su situación es bastante más complicada porque, de momento, no hay donante para él.

Se muestra siempre alegre y tranquilo a pesar de lo mal que lo está pasando y de que su estado de salud es cada vez más delicado. Hace unos días, Pablo escribía en su Facebook: “Estas últimas semanas han sido de pura oscuridad y sufrimiento, para mí se queda todo eso, porque aunque intente explicarlo realmente es imposible haceros sentir con unas palabras el sufrimiento tan grande que he tenido. Ha habido momentos en los que pensaba que me quedaba ahí."

A través de las redes sociales motiva a aquellos que atraviesan situaciones difíciles y conciencia a la sociedad de la importancia de la donación de médula ósea. Su objetivo: llegar al millón de donaciones.

Con tan solo 20 años, Pablo se ha convertido en un magnífico modelo de madurez emocional que nos demuestra que todos podemos aceptar incluso las más grandes adversidades, aprovecharlas para crecer y seguir siendo razonablemente felices pese a ellas. 

Pablo se muestra agradecido a la vida y lejos de quejarse de su enfermedad la ve como una oportunidad para “despertar”. Asegura haber experimentado un cambio profundo en su forma de ver la vida y en su escala de valores. Esa nueva filosofía de vida se hace evidente en los posts que publica en su Facebook, los cuales pueden servirnos para aprender a no dramatizar y a pensar de manera racional.

Os dejo una pequeña muestra de las reflexiones que Pablo comparte con todos nosotros:

POST 1

La situación es dura.
Hoy me han hecho una punción en la medula para ver si sigo teniendo leucemia o no. Ha sido bastante doloroso.
No tengo miedo, no tengo miedo a morirme, como voy a tenerlo por este resultado?
Acepto lo que sea y estoy feliz. Si hay leucemia lo acepto y si no también.
Me alegraré mucho si no tengo, pero si sigo con ella no me voy a hundir en la miseria y podría tener motivos para ello.
Cualquiera podría sentirse jodido con que no se haya remitido la enfermedad, que todo se alargue, más quimio, más tiempo, pero lo acepto, de corazón acepto lo que venga, obviamente me provocaría mucha felicidad estar bien, pero acepto lo que venga y a por todas.
Te animo a que valores tu vida y dejes de preocuparte por tonterías!!
Llegar a este punto de aceptación, coraje y valentía no ha venido de la nada.
He sufrido mucho, tanto psicológicamente como físicamente pero eso me ha hecho de titanio.
He tenido mucho miedo, me he querido suicidar, me he hundido, he caído en la más profunda miseria, pero he podido levantarme con un cambio de mentalidad, pero eso, repito, me ha hecho muy fuerte.
Gracias a todo lo malo vivido, pienso como pienso hoy día, y me ha hecho crecer tanto como he podido crecer, me ha hecho expresarme como me expreso, me ha permitido por ayudar a las personas a ver la vida de otro color, solo estoy agradecido. (…)
Decir que el cáncer no es una puta mierda, que una puta mierda es no saber vivir.

POST 2
Resultado de la punción: Tengo leucemia.
La quimio no ha sido todo lo efectiva que debería. Puffff ¿Que putada no?
Pensarás... ¿Por qué se ríe?
No me rio, sonrío!!!
Hay que aceptar lo que venga y como venga, por algo sigo teniendo leucemia.
Realmente lo he aceptado como una buena noticia porque es lo que tiene que ser, es mi camino a recorrer.
Por ejemplo, el año pasado cuando me lo dijeron me hundí en la miseria, pero esta cabecita ha podido crecer.
Entiendo que sea difícil de comprender esto que lees, pero uno elige como tomarse las cosas, la realidad es la que es, ahora tú eliges como tomarte esa realidad.
Me puedo amargar y deprimir o puedo seguir hacia delante con una gran sonrisa, porque este es mi destino.
Compañeros, intentad aplicad esta "filosofía" a vuestra vida, todo será mejor.
Todavía no sé qué va a pasar conmigo, pero lo primero es quitar esta fiebre que me está dejando KO!
Así que a comerse el mundo!!!!!
Esta cuenta de Pablo Ráez no es para dar pena, ni para que dones médula para mí ni para otra cosa que no sea motivar a las personas, ayudar a los demás, intentar dar otra visión de las cosas y concienciar a todos sobre la importancia de la donación tanto de sangre y plaquetas.
Todos tenemos a ese guerrero interior, solo tenéis que encontrarlo.
Gracias de todo corazón a todos los que os estáis animando a donar, es precioso.
Gracias a todos los que me apoyáis día a día, vosotros también sois un gran pilar para seguir adelante.
Espero seguir sirviendo de ayuda a mucha gente.
Gracia de nuevo a todos, un abrazo enorme y a vivir el momento presente y siempre fuerte!!!!! 

POST 3

No te atormentes con el futuro, con el mañana, el qué pasará con él y si no vale la pena, pierdes el tiempo de disfrutar del momento presente que es este.
Si empiezo a pensar: No tengo donante, que será de mí, me voy a morir, lo perderé todo, otra vez a las cámaras, otra vez aislado... Lo único que voy a conseguir es amargarme este momento presente que es tan hermoso.
Ahora estoy relajado, respirando, con mi lámpara de sal del Himalaya y estoy en paz, estoy viviendo el momento presente.
Practícalo y medítalo.
Gracias a ti, lector, a la vida, a mi prometida, a todo por esta lección de vida y gracias por darme el lujo de poder ayudar a los demás, realmente es lo mejor que me ha pasado nunca.
Que tengáis dulces sueños. 


POST 4

Paz, tranquilidad, momento presente...
No es más.
Me anima tantísimo saber que estoy ayudando a tanta gente a ver la vida de otra manera... Es impresionante que ganas tengo de vivir, de curarme, de salir, ganas de mucho.
Pero no estoy ansioso, acepto lo que venga, es lo que tiene que venir.
Me gustaría haceros reflexionar hoy.
El cáncer no es: una puta mierda, una maldición, nada asqueroso.
El cáncer solo te da la oportunidad de ver la vida como es, saboreando el aire que respiras, saboreando cada alimento que te llevas a la boca, cada beso, cada respiración.
El cáncer trae muerte sí, pero otras cosas traen muerte, alcohol, tabaco, drogas, accidentes, porque tenerle más miedo al cáncer?
Repito la muerte está ahí y todos nos iremos algún día.
Cambiar el mundo es imposible, pero si podemos cambiar cada persona y hacernos conscientes de la realidad.
Puedo morir o no, puede haber un donante para mí o no, puede haber un donante y que me muera por un rechazo, no sabemos nada de lo que pasará. Pase lo que pase será lo correcto.
Si yo me muero no podríais pensar: Pobrecito no se lo merecía, con lo que ha luchado, bla bla bla.... Será mi destino y hay que aceptarlo. La muerte es nuestra gran acompañante, hay que saber vivir con ella.
Si sé que de momento tengo que limpiar la leucemia y que aparezca un donante. Moverse gente, compartid, difundid, haceros donante, informaros en google sobre cómo hacerlo.
No podemos estar pensando en el pasado ni el que pasará, tan solo podemos ver el presente el ahora, ver que solo existe este momento, todo llega, pero solo existe el ahora. 


POST 5

IMPORTANTE: También hay que permitirse tener días "malos" o menos buenos. De esos días que no ves luz, color... Como mi día de hoy.
Por ello, siempre fuerte! No es una simple frase.
Aunque decaigas tienes que saber que es temporal, que todo va a pasar, joder no pasa la vida?!?!? Como no va a pasar un momento o día malo. Es bueno permitirse estar mal, valoras mucho más cuando estás bien!
Por ello hay que valorar siempre que estemos bien, ya que significa que no estamos mal! 
Siempre sale el sol 
Aunque hoy me siento así, y tengo el cuerpo raro, la fiebre ha desaparecido, hace dos días que no tengo , pensé que podía ser de uno de los dos catéter que tengo que estaba infectado y así fue, me han dejado solo una vía, han puesto antibiótico en la otra y la fiebre ha remitido.
Antes de que la fiebre desapareciera tuve u una "fiebre mortal" que pensé que me moría de verdad, estaba medio muerto, me dejó K.O y no he vuelto a tener más, justo al quitarme la vía. Así que muy contento por ello.
Quiero mandar mucha fuerza y animo a todos los enfermos de lo que sea que lo estén pasando mal o a cualquier persona que no esté bien y decirle que todo pasará, mucha fuerza, mucha!!
Que me den las gracias es realmente increíble.
¿Podéis imaginar lo que es que me digan que soy el héroe de alguien? ¿Que he cambiado su vida, su forma de verla?
Jamás pensé en mi vida que yo podría ayudar tanto a las personas.
Puede parecer de coña pero que yo esté pasando por segunda vez una leucemia está ayudando a mucha gente, entonces significa que si no la estuviera pasando no hubiera podido ayudar a la gente ni a concienciarla, por lo que... ¿Tan "injusta" es la vida? No.
Es verdad, nadie se merece esto, pero lo que cada persona recibe o lo acepta o no, esa persona elige.
¿Veis que hay que sacarle a todo el lado positivo? Incluso a veces a mí me cuesta pero hay que hacerlo, siempre fuerte, es real.
Muchísimas gracias por tanto apoyo, de verdad es inmensurable lo abrazado que me siento tanto de cariño como de saber que ayudo.
Gracias, gracias y gracias siempre.

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