lunes, 14 de mayo de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: LOS SÚPERPODERES





Hace unos meses asistí a un congreso de implantes en Vitoria. Aunque el curso estuvo bien , hubo momentos que se hicieron largos, aburridos , vamos que me quería ir. 

Afortunadamente , la organización habían dispuesto de monologuista a Daniel de la Cámara y de presentador entre conferenciantes al mago More , guionista y colaborador habitual de José Mota ( quien por cierto , hizo acto de presencia).Ambos fueron muy divertidos y nos hizo el mucho más ameno el día . 

En la parte final , en la que hablaban de la relación entre amnea del sueño y odontología ( como veís los dentistas nos metemos en todos los temas), me daba ganas de marcharme pero entre que el tema es de actualidad y que prometían regalar un libro a todos los que aguantaran , decidí quedarme y desde luego fue lo mejor que hice.

Al final del curso el mago More nos entregó a cada asistente un ejemplar de un libro llamado " Los superpoderes del éxito para gente normal".

Es un libro que os recomiendo por varias razones:

-Como dice el autor es un libro de autoayuda , no de motoayuda ( que te vende la moto) . Palabras suyas : consigue todo lo que te propongas ....trabajando como un cabrón.
-Para este libro , el Mago More se ha molestado en leer decenas de libros , muchos de ellos en inglés . Sólo por esa razón sería recomendable leerlo . Mejor leer el resumen , de forma  divertida , añadiendo vídeos de realidad aumentada , el aprendizaje extraído de todos esos libros , que leerlos uno mismo . Se puede decir que nos ha hecho el trabajo .Os lo digo por propia experiencia . Yo ya había leído alguno de ellos y puedo asegurar que en algún caso precisé algo más que aspirinas.
-Siempre vas a sacar cosas positivas y no sólo a nivel de salud emocional . También tiene aplicaciones en la salud física , trabajo...
-Te sirve de modelaje si tienes un hijo con discapacidad grave o si sufres de alguna enfermedad crónica.
-Y sino te convence lo anterior , piensa que la recaudación del libro va destinado para el síndrome de West y  la Fundación Bobath ( para que veaís que los dentistas también tenemos nuestro pequeño corazón ). 

Complementando el libro , aunque no imprescindible, te recomienda que te descargues app de los superpoderes . La app es útil aunque tengo que decir en su contra que tiene que mejorar la parte de realidad aumentada .

El libro empieza con una breve historia personal que no tiene desperdicio . Siempre es bueno y no me cansaré de repetir , distinguir entre adversidades graves y asuntos que manejar . Cuando vemos a gente de nuestro entorno ( no hace falta irse al extranjero para encontrar situaciones extraordinarias) , que supera problemas difíciles , minimiza nuestros asuntillos de estrés , dificultades de entorno laboral , problemas de pareja o dinero... Si el Mago More ha seguido adelante con sus problemones y no es un extraterrestre , ¿.cómo no vamos a poder nosotros?

Cómo no quiero destripar el libro os cuento su planteamiento:

1- Distingue entre las metas o sueños que de verdad nos llenan y el infinito o día a día en el que todos estamos inmersos.
2- Para llegar a nuestras metas debemos engañar a nuestro cerebro adquiriendo hábitos y nos enseña cómo.  Compara la parte racional del cerebro con un jinete que tiene que controlar al elefante , que sería la parte emocional .
3- Nos enseña trucos para aumentar nuestra fuerza de voluntad porque como el mismo dice , solo con motivación no es suficiente .
4- Los hábitos más destacados son : deporte , alimentación , meditación ,sueño y pensamiento positivo . 
5- Te enseña técnicas de productividad (como la técnica de pomododo o dividir el tiempo tiempo de ciclos de 25 minutos ) que son sencillas y efectivas .
6- Aprendes curiosidades como las leyes de Parkinson , los  cinco lamentos de los moribundos , cómo sentarte correctamente en el váter...

Mi experiencia personal es muy positiva y os aseguro que todos vais a sacar algo provechoso del libro . 
Gracias al mago More estoy mejorando mi forma de alimentarme evitando los cinco venenos blancos ( sal, azúcar , harinas , arroz blanco y  leche , que alterno las de vaca con las de origen vegetal) .  
Aunque quitarse el azúcar vaya en contra de mis intereses dentales os animo a que hagáis lo mismo porque como se explica en el libro quitar un hábito nocivo o crear un hábito positivo cuesta un montón.
Pero si lo haces poco a poco y luego vas sumando puntos con la aplicación todo se hace más fácil .

viernes, 27 de abril de 2018

REFLEXIONES DE PILAR G.VADO: FELICIDAD vs felicidad




"Tener un hijo es lo único bueno de la vida", "Sin pareja la vida no merece la pena", "La salud lo es todo", "Si no trabajo en lo que me apasiona, nunca podré realizarme", "No seré feliz hasta que en mi vida no haya tantos problemas"... Estos son algunos de los muchos pensamientos que surgen de la mente cuando delegamos en lo externo nuestra responsabilidad de ser felices. 

Un hijo, una pareja, la salud, un trabajo, la comodidad o cualquier otra cosa que se encuentre fuera de nosotros lo máximo que puede ofrecernos es una felicidad en minúsculas, muy pequeña, poco satisfactoria y que, tarde o temprano, quedará eclipsada por el miedo a perder el objeto de nuestra felicidad y por la decepción de no sentirnos completamente llenos, de hecho esa sensación de vacío será cada vez más acuciante. Es como si pretendemos calmar la sed bebiendo agua salada, no solo no nos saciaremos, sino que nos sentiremos cada vez más sedientos.

Por otro lado, la FELICIDAD con mayúsculas es cualitativamente distinta y solo puede provenir de nuestro interior. Lo que sucede es que, por lo general, únicamente conocemos la felicidad que procede de fuera. Confundimos los momentos de diversión, de entretenimiento, de distracción o de euforia con la FELICIDAD, por eso se dice a menudo que no es posible ser constantemente feliz y que la felicidad se compone de pequeños momentos. Sin embargo, la FELICIDAD no es una emoción, es un estado de paz, de silencio interior, de plenitud, que existe al margen de lo externo.

Independientemente de lo que esté ocurriendo en nuestra vida, ahora mismo podemos ser plenamente felices, no tenemos que conseguir nada ni tampoco cambiar ningún aspecto de nuestra vida. El único obstáculo que nos impide ser auténticamente felices somos nosotros mismos, porque nos contamos (y creemos) la historia de que no conseguiremos estar bien hasta que los demás cambien o nuestras circunstancias vitales mejoren.

Este preciso instante, al igual que cualquier otro, es perfecto para conectar con ese espacio interno de quietud que siempre nos acompaña y al que podemos acceder en cualquier momento y situación. Una vez instalados en ese estado de libertad y sosiego, podemos fijarnos cuantos objetivos vitales queramos con el único propósito de disfrutar del proceso y no con la esperanza de que los resultados deseados nos conduzcan a una FELICIDAD que ya experimentamos.

Un hijo, una pareja, el éxito profesional, el dinero, la salud, un físico agradable, unos estudios, una vida interesante o un trabajo vocacional, podrían ser algunos de los muchos objetivos susceptibles de proporcionarnos una gran satisfacción, pero incapaces de conectarnos con la auténtica FELICIDAD.

Es curioso que la mayoría de nosotros nos conformamos con pasar la vida persiguiendo un sucedáneo de felicidad que creemos que alcanzaremos cuando tengamos esto o lo otro, o más de esto o más de lo otro. Como se suele decir, preferimos lo malo conocido que lo bueno por conocer, en este caso, el sufrimiento que conlleva la búsqueda de la felicidad en lo externo es lo malo conocido y la FELICIDAD que todos llevamos dentro es lo bueno por conocer.

En definitiva, ser FELIZ o no serlo es una decisión personal, la única verdaderamente importante que tomamos en toda nuestra vida. Se trata de elegir si apostamos por una felicidad superficial, efímera e inseparable del sufrimiento o si nos permitimos mirar hacia nosotros mismos y abrirnos a una FELICIDAD profunda y duradera, desde la que experimentar una existencia mucho más plena.



lunes, 2 de abril de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: ESTRÉS EN EL TRABAJO



Siempre me ha encantado mi trabajo de odontología en la seguridad social.
Habrá quien piense que: " fíjate , dice que le encanta torturar a la gente , y encima le pagan". Aunque yo preferiría verme como "el caballero blanco que liberaba a las doncellas de los tormentos producidos por las muelas del juicio".

El caso es que durante la crisis tanto a mí como a todos compañeros del centro y del Sacyl en general nos vimos envuelto en una atmósfera de ansiedad y quejas .
No sé trataba tanto  por la bajada de sueldo ( que a nadie le gusta) sino más bien por la disminución de personal y aumento de la demanda de pacientes .

En mi caso concreto hubo una avalancha de gente , de forma que en la parte de demanda tenía que atender a 26 personas más urgencias entre 8,30 a 11.20.

Entendía perfectamente que la gente quisiera ahorrar todo lo que podía y más como estaba la situación .Con la crisis hubo un grupo importante que pasó de acudir a su odontólogo privado a venir habitualmente por el Sacyl
lo que me suponía atender  a 5 min 40 seg por paciente. 
Aunque con ese tiempo más bien era despachar.
Luego tras el café a realizar obturaciones o extracciones quirúrgicas complicadas.  
Tal era el estrés que iba super rápido para llegar a la hora del café y poder salir a qué me diera el aire, porque sentía que me asfixiaba.
Para que os hagáis una idea de los pensamientos de una mente terribilizadora en aquella época :
" A ver lo que tarda en subirse al sillón , y abrir la boca ,que no tengo todo el día".
" Otro niño, que no sea para extracción"
"No me fastidies , le saco la muela como los ángeles y va el tío y se me desmaya". 
Está claro que no estaba en mi mejor momento.
La mejor definición que se ajustaba a mí en esos momentos la escuché en la película de Terminator 2 : "Una máquina con conocimientos anatómicos precisos para ser más efectivo en el trabajo".

Es lo que tiene cuando estás en modo queja. Todo te parece mal. 
Era un privilegiado , con trabajo fijo , en lo que me gustaba , ayudando a los demás , respetado por  compañeros y pacientes pero no era capaz de apreciar y sobretodo agradecer la abundancia de mi situación .
Y más aún teniendo en cuenta lo mal que lo estaba pasando la gente durante la crisis.

Me empecé a leer los libros de Rafael con motivo de mi divorcio pero noté que empezó a mejorarme en todos los aspectos de mí vida  , como si se tratara de la poción mágica de Panoramix.

Empecé a trabajar más tranquilo . Ya no le daba tanta importancia a lo que tardaba en atender a cada paciente o si me daba tiempo a salir del centro . Simplemente , con  tomar el café de la máquina me era suficiente.
Dejé de notar la sensación de asfixia y quién más lo agradeció  , además de los pacientes, fue mi auxiliar , que a la pobre la tenía superestresada.
Los pensamientos quejumbrosos fueron desapareciendo o ya apenas me afectaban.

Curiosamente , sólo tardaba 10 minutos más que antes pero volviendo a disfrutar del trabajo. 
Al activar el modo agradecimiento se desactiva automáticamente el modo queja.
Así que de la psicología cognitiva no sólo puedo decir que funciona sino que
que si te la aplicas , los efectos los notan todos a tu alrededor. 



lunes, 19 de febrero de 2018

REFLEXIONES DE PILAR G. VADO: AUTOESTIMA vs AUTOACEPTACIÓN INCONDICIONAL



Autoestima y Autoaceptación Incondicional (AAI) son dos conceptos que, a pesar de hacer referencia a la valía de las personas, son completamente distintos.
                                                                           
La autoestima es el valor que nos atribuimos en función de lo que poseemos, de lo que hacemos y de la opinión que los demás tienen de nosotros. Por otro lado, la AAI basa el valor del ser humano en su capacidad inherente de amar la vida y a los demás.

Cada uno de nosotros elige, generalmente de manera inconsciente e influenciado por la sociedad, los valores en los que basa su valor como persona. Lo deseable sería que realizáramos dicha elección conscientemente y habiendo considerado antes las consecuencias que implica decantarse por unos u otros valores.

A continuación señalo algunas de esas consecuencias:

-Autoestima. Nos queremos y valoramos únicamente si poseemos aquello en lo que basamos nuestro valor y, de la misma manera, nos odiamos si no lo tenemos.
-AAI. Nos sentimos valiosos en todo momento sin altibajos emocionales, ya que lo que nos da valor y nos define como seres humanos es la capacidad de amar la vida y a los demás, y eso es algo permanente. 

-Autoestima. A partir de rasgos superficiales o de hechos concretos, nos tachamos de “buenos”, “dignos y “valiosos” o de “malos”, “indignos” y “sin valor”.
-AAI. Juzgamos rasgos y comportamientos concretos positiva o negativamente, pero no a nosotros como persona.

-Autoestima. Al compararnos globalmente con los demás a partir de aspectos concretos, unas veces nos sentimos superiores y otras inferiores.
-AAI. Al compararnos con otros solo en aspectos específicos, nos sentimos siempre igual de valiosos, ni superiores ni inferiores. Además aprendemos de los que son mejores que nosotros en algo concreto con el fin mejorar en eso.

-Autoestima. Implica un pensamiento rígido basado en exigencias: “Quiero obtener el reconocimiento de los demás, por tanto tengo que tenerlo, si no seré una persona indigna y sin valor”, “Debo hacerlo todo bien, de lo contrario seré un inútil”, “Necesito demostrar que soy inteligente, si no, no valgo nada”…
-AAI. Conlleva un pensamiento flexible basado en preferencias: “Quiero conseguir el reconocimiento de los demás, pero si no lo obtengo no seré un ser despreciable”, “Me gustaría hacer todo bien, pero si me equivoco no significa que sea un inútil, solo demuestra que soy falible como el resto de seres humanos”, “Estaría bien ser inteligente, aunque si fuera tonto no me restaría valor”…

-Autoestima. Aceptarnos solo si reunimos determinadas condiciones no es funcional, puesto que hace que nos sintamos mal (ansiedad, depresión, ira, culpa, vergüenza, autodesprecio…) y que nuestras conductas sean destructivas y autoderrotistas (abandonar, evitar, posponer, drogarse, agredir…).
-AAI. Aceptarnos sin condiciones contribuye a que nos perturbemos menos y a que llevemos a cabo comportamientos constructivos y productivos para alcanzar nuestras metas y objetivos (no evitar, afrontar sin pánico, no abandonar…).

-Autoestima. Nos mostramos inseguros y menos eficaces en situaciones en las que creemos que nuestra valía está en juego debido a que nuestra atención se divide entre lo que estamos haciendo y el resultado que deseamos obtener.
-AAI. Nos sentimos más seguros y conseguimos mayor eficacia en cualquier situación porque centramos toda nuestra atención en disfrutar de lo que hacemos, pasando el resultado a un segundo plano.

-Autoestima. Fomenta la resignación. Ante una conducta negativa, nos tachamos de “inútiles”, nos culpamos y nos castigamos. Eso hace que nos quedemos atrapados en el autodesprecio y que no intentemos hacerlo mejor en futuras ocasiones. Seguiremos actuando de esa misma manera porque al etiquetarnos descartamos la posibilidad de cambio. Si actúo mal, soy malo, en consecuencia ¿qué podemos esperar de una persona mala? Que siempre se comporte de forma malvada.
-AAI. Conduce a la acción constructiva, no a la resignación. Frente a una conducta negativa, analizaremos por qué nos hemos comportado así, asumiremos nuestra responsabilidad sin culparnos ni castigarnos, e intentaremos aprender para no repetir esa conducta en un futuro. Mi comportamiento ha sido reprobable, pero no yo como persona, por tanto, puedo hacer lo posible para que eso no vuelva a suceder.

-Autoestima. Nos impide ser nosotros mismos, porque siempre estamos pendientes de demostrar que somos alguien valioso.
-AAI. Nos permite ser más honestos y mostrarnos  ante los demás tal y como somos.

-Autoestima. Más perturbación secundaria. No nos aceptamos con emociones negativas insanas: “No debería sentir ansiedad, depresión, ira…, las personas normales no tienen este tipo de emociones”.
-AAI. Menos perturbación secundaria. Nos aceptamos incluso con emociones negativas insanas porque entendemos que no somos perfectos: “Preferiría no sentir ansiedad, depresión, ira…, pero eso no me convierte en una persona débil e inferior a los demás”.

-Autoestima. No es factible realizar una valoración exacta de una persona en función de rasgos y comportamientos concretos, porque habría que considerar todos y cada uno de ellos y siempre se nos escaparía alguno. Además, las personas estamos en continuo cambio y sería necesario rehacer dicha valoración constantemente para determinar si la persona es “buena” o “mala” en su totalidad.
-AAI. Es posible realizar una valoración de la persona por el hecho de ser un ser humano, de estar viva y de su capacidad de amar la vida. Es un valor        que permanece inalterable desde su nacimiento hasta su muerte.

-Autoestima. Los valores sobre los que se sustenta la autoestima generan insatisfacción, vacío y sensación de estar incompletos. Nada de lo que consigamos será bastante, siempre necesitaremos más y nunca conseguiremos sentirnos realizados.
-AAI. Establecer como valores principales el amor por la vida y la capacidad de disfrutar de las oportunidades que tenemos a nuestro alcance, nos proporciona plenitud. De este modo, no necesitamos desesperadamente lograr nada para sentirnos satisfechos, llenos y suficientes.

-Autoestima. No favorece las relaciones con los demás, porque si somos rígidos y exigentes con nosotros mismos también nos mostraremos intolerantes con los demás.
-AAI. Propicia relaciones sin exigencias y, por tanto, más sanas, puesto que comprendemos que todos somos seres falibles.

-Autoestima. Necesitar el amor de nuestro entorno para sentir que valemos algo, hace que nos comportemos de manera servil abandonando en muchas ocasiones nuestros intereses.
-AAI. No necesitar la aprobación ajena para tener valor evita que seamos excesivamente complacientes con los demás, pudiéndonos centrar así en nuestros objetivos y preferencias.

-Autoestima. Dejamos nuestro estado emocional en manos de los demás, sintiéndonos felices con sus halagos y profundamente desdichados con sus críticas.
-AAI. Asumimos la responsabilidad de nuestra propia felicidad, lo cual nos hace emocionalmente más independientes. Relativizamos los elogios que recibimos y encajamos mejor los comentarios negativos.

-Autoestima. Dar excesiva importancia a aspectos poco importantes y superficiales (raza, religión, cualidades…), dificulta y empobrece nuestras relaciones personales.
-AAI. Dar prioridad a la capacidad de amar por encima de otros valores, hace que los rasgos que nos diferencian de los demás sirvan para enriquecer nuestras relaciones y no para obstaculizarlas.

-Autoestima. Malgastamos mucho tiempo y energía tratando de crear una imagen socialmente aceptable.
-AAI. Dedicamos todos nuestros recursos a hacer cosas provechosas e interesantes.

Es cierto que esta sociedad neurótica en la que vivimos trata de transmitirnos que para ser personas valiosas debemos alcanzar determinados logros, tener unas cualidades concretas o conseguir el reconocimiento de los demás, pero no hay que olvidar que, como he señalado anteriormente, se trata solo una opción y que nosotros somos los que decidimos aceptar esos criterios para determinar nuestra valía personal o si preferimos reconocernos como seres con valor por el hecho de estar vivos, con derecho a ser imperfectos y con capacidad para amar y disfrutar de la vida. ¿Tú qué eliges?

https://tuespacioemocional.wordpress.com/

lunes, 15 de enero de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: EL ODIO


Cuando el 2º oficial del barco; Starbuck, consciente de la locura de su capitán, del absurdo de odiar a un animal sin conciencia ni raciocinio como una ballena, de perseguirla por todos los mares y sabiendo en todo momento que el naufragio es su único destino, intenta convencer al capitán Ahab diciéndole;
- Volvamos a casa capitán, con nuestras familias, volvamos al hogar ¿es que ya no se acuerda de su familia?

El capitán por un momento duda ¿El odio de Moby Dick, o el amor de su familia? ¿La gloria de matar al monstruo o la sencillez del hogar? ¿La fama o el anonimato?....

Tras haber sido perseguido durante varios días por un jaguar en las montañas y estar convencido  de que iba a desgarrarlo miembro a miembro y comérselo Castañeda por fin consiguió escapar de la feroz bestia .  Cuando su maestro espiritual el nagual don Juan le preguntó por esta experiencia Carlos Castañeda según consta en su obra "El poder del silencio",  respondió a su maestro que era totalmente absurdo que pudiera sentirse ofendido  por el ataque de un jaguar porque solo estaba haciendo lo que hacen los jaguares.
 Y el maestro respondió que debía sentirse igual respecto a las arremetidas de algunos de sus congéneres humanos y al igual que con el jaguar debía  protegerse o apartarse del camino pero sin la sensación de ser tratado de un modo moralmente incorrecto ...

 Para concluir mi anterior post sobre el desprecio y la venganza , que mejor que poner dos nuevos ejemplos en los que en situaciones parejas podemos elegir entre la necesidad de dejarnos llevar por el odio o poder renunciar a él ( y en casos de personas con una mente a prueba de bombas ni siquiera ofendernos ).

A lo largo de nuestra vida hemos visto o vivido situaciones muy similares en las que frente a una agresión u ofensa es más normal reaccionar con venganza dominado por nuestro odio que saber perdonar.

Como dice la frase Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar a que la otra persona muera.” .

Si buscamos la causa original del odio nos damos cuenta de que al fondo del todo vivimos en un estado de carencia. 

En lugar de fijarnos ( y agradecer ) lo mucho que tenemos , ponemos nuestro foco en las pocas cosas que nos faltan. Pensamos  erróneamente que seremos felices cuando tengamos ese objeto material ( dinero ) , mental ( éxito ) o emocional ( amor) del que carecemos . Y si ese objeto que creemos imprescindible para nuestra felicidad sentimos que nos lo ha robado otra persona , lo hemos perdido nosotros mismos o porque las circunstancias generales nos han sido desfavorables es cuando sentimos ira u odio a los demás , a nosotros o al mundo. 

En otras palabras , cometemos el error de pensar que la felicidad está en el exterior . Y una de las mejores armas que podemos aplicar es practicar el agradecimiento , que es totalmente incompatible con la queja. 

En el momento que seamos capaces de liberarnos de este estado de carencia y dejar de mirar en la dirección equivocada ( es decir , al exterior ) automáticamente podremos eliminar la ira y el odio.  

 A lo largo de de nuestra vida siempre vamos a cruzarnos con personas que actúan como jaguares . Lo ideal sería la aceptar a los demás ( no la conducta) y tratar de averiguar la causa de ese deplorable comportamiento. Si no es posible habrá que protegerse o apartarse.

Pero como dice Castañeda , están haciendo su trabajo y en la gran función que es la vida constantemente van a aparecer en distintas etapas personajes que van a interpretar el papel de malo. 
Aunque no podamos evitar ni queramos que aparezcan "los malos" ( lo normal es que tengamos muy poco control de las adversidades que aparecen en nuestro día a día  ) , tenemos que tener muy claro que los directores de nuestra vida somos nosotros y por tanto solo de nosotros depende que termine en drama si nos dejamos carcomer por el odio o en comedia ,gestionando bien nuestras emociones.