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lunes, 24 de septiembre de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: LAS TEMIDAS 7:30

Hola a todos, hoy quería compartir con vosotros un tema que me ha preocupado mucho estas últimas semanas, y me ha preocupado mucho de manera muy absurda como veréis a continuación. Ahora la verdad que me resulta hasta cómico!

El hecho es que yo llego tarde a todos los sitios, sí, así es. Cuando Rafael lea este post alucinará porque creo que una de las pocas veces que he sido súper puntual era cuando hacía terapia con él. Ah!, en las tertulias también soy puntual!!

Mis amigos, familiares.... ya saben que yo soy súper impuntual  y demuestran tener mucha paciencia conmigo... hasta el punto que ya cuentan con mi impuntualidad a la hora de fijar las citas y si quieren quedar a las 11:00 pues a mí me dicen de quedar a las 10:30... je, je... menuda paciencia... Familiares y amigos me aceptan así, con mi impuntualidad. Pero hace un par de semanas en el trabajo cambiaron el horario con las instrucciones también, de que se iban a poner muy estrictos con el tema del horario y, que minuto que se llegara tarde lo iban a descontar de la nómina. Hasta ese momento habían sido flexibles y nunca se habían metido con la puntualidad si al final hacías las horas establecidas.

La verdad es que no soy impuntual a conciencia, no sé, responde a una mala organización del tiempo, pero ni mucho menos yo quiero ser impuntual. El hecho es que con mi nuevo horario la entrada es a las 7:30 de la mañana, ni un minuto más ni un minuto menos.

Pues bien, no veáis el estrés que he llevado estas dos semanas con la historia del horario. A mí misma me ponía la exigencia brutal de que o sí o sí a las 7:30 tenía que entrar y como lo veía tan difícil pues aún me metía más presión. Es una combinación del "tengo que", en este caso "tengo que entrar a las 7:30" y el "no voy a poder, es imposible". La suma del "tengo que" + "no voy a poder"= ANSIEDAD. Lo que ocurre cuando tenemos emociones exageradas ante un acontecimiento es que nos bloqueamos y entonces, no podemos pensar con claridad y mucho menos de manera racional. El hecho es que durante esas dos semanas hasta incluso he dormido mal!!!, me iba a la cama con la presión de que me tenía que levantar pronto y espabilar en dormirme porque era intolerable llegar tarde... Resultado: No me podía quedar dormida!!!, y me dormía a las tantas..., eso sí, he llegado todos los días a las 7:30... hecha polvo pero a las 7:30.

Cuando tienes ansiedad no ves las cosas con claridad, lo mejor es dejar que se pase y nosotros seguir con nuestro trabajo, con nuestros deberes racionales: Lecturas, reflexiones... así cuando la ansiedad baja somos capaces de cuestionar nuestras irracionalidades y machacar nuestras exigencias.

En mi caso todo se rebajó cuando hice la siguiente reflexión profunda: En el fondo no es tan importante entrar a las 7:30, ser impuntual no es tan grave, lo peor que podría pasar es que me llamaran la atención en mi trabajo, me rebajaran el sueldo por mi impuntualidad o bien me echaran. Pues bien, ninguna de esas circunstancias es tan grave. Ya sé que me podéis discutir lo siguiente: Tal y como está el trabajo hoy en día no se está para hacer el tonto... sí, tenéis razón, pero elevar el llegar a las 7:30 como si fuera una cuestión de vida o muerte es muy irracional. Además elevando a este súper grado de importancia esta circunstancia lo que consigo es boicotear mi objetivo de llegar puntual (ponerme nerviosa, dormir mal...). Si nos metemos presión lo que conseguiremos es tener ansiedad que además de ser incómoda no nos va a ayudar.

Es bueno intentar llegar puntual, claro que sí, pero si no se consigue no pasa nada, no se va a acabar el universo, ni mucho menos!!! Fue hacer esta reflexión y me liberé de toda presión, las cosas se intentan y si no se consiguen pues tranquilidad!!!!, no somos perfectos y con nuestras imperfecciones nos tenemos que aceptar, claro que sí!!!

Paralelamente a esto trabajé las cosas buenas que tiene entrar a las 7:30, en un principio no veía nada bueno, pero me esforcé un poquito y lo acabé viendo: Si entro pronto puedo salir antes, puedo ver el despertar de la ciudad que es  muy bonito, circular en Barcelona con la moto a esas horas es súper tranquilo, veo la ciudad desde otra perspectiva... Con esto quiero decir que si nos esforzamos somos capaces de ver las cosas buenas de los acontecimientos que se nos presentan, o como mínimo, mantenernos neutros sin emociones exageradas.

Venga, a esforzarnos en ver la parte positiva y en quitar importancia a las cosas que nos suceden. Hay que esforzarse un poquito y, así todos los acontecimientos los podremos girar. En mi caso se trata de intentar entrar a las 7:30 pero con alegría!! y si no, pues entrar a las 7:45 pero también con alegría!!!

Un beso a todos,

Mónica

jueves, 31 de marzo de 2011

REFLEXIONES DE MÓNICA: “ES UNA INJUSTICIA...”

Hola a todos, hoy os voy a contar una historia que me ha ocurrido esta semana. En mi trabajo existía la oportunidad de ocupar una plaza directiva y éramos dos las candidatas a ocupar esa plaza tan apetecible,  las dos nos conocemos desde hace bastante tiempo y siempre ha habido buen ambiente. Pues bien, quien tenía que escoger escogió a la otra persona y no a mí. Bueno, esta primera noticia la encajé bastante bien pues tampoco tenía muy claro si quería dedicar más horas de mi tiempo libre al trabajo y, esa plaza directiva requería ese esfuerzo. Felicité a mi compañera a la cual además le tengo mucha confianza y me alegré por su logro. 

Hasta aquí todo correcto, pero se daba el caso que mi antigua compañera ocupaba una plaza de un poquito más de nivel que la que ocupo yo y que ahora tenía que abandonar para ocupar la plaza directiva. Además era ella la que tenía que escoger quien ocuparía su antigua plaza. Pues inmediatamente yo pensé: como es mi antigua compañera la que decide ahora esto, pues seguro que me escoge a mí, vamos seguro no, segurísimo!!. Además sería lo justo, es lo que debería ser, es imposible que la que ahora es mi jefa y que antes era mi compañera no se acuerde de mí para esta mejora económica... 

Pues bien chicos, mi sorpresa fue cuando la que había sido mi súper compañera y ahora era mi jefa prefirió a otra persona para ocupar esa plaza tan golosa. Yo estos días me he indignado, no he parado de llorar, he dicho mil veces que era una injusticia este hecho... bueno ya veis... un comportamiento no muy racional... pero ahora que ya estoy más calmada lo veo todo mucho más claro. 

Yo había exigido que las cosas me tenían que salir de una determinada manera y que me tenían que ser favorables. Pues bien, a veces y es la realidad, las cosas que nos va presentando la vida no surgen como nosotros pensábamos, es lo que hay y lo tenemos que aceptar. Nos tenemos que acordar de la autoaceptación incondicional de la vida. 

Por otro lado yo estaba exigiendo a mi antigua compañera que me tenía que escoger a mí, pero ¿dónde está escrito eso?, y ¿por qué me tiene que preferir a mí?, si  que es verdad que yo creía firmemente que lo justo era eso, pero ¿y por qué la gente no puede decidir algo que no sea justo?. No siempre los demás van a hacer lo que nosotros queramos que hagan. Aquí nos tenemos que acordar que tenemos que conseguir la autoaceptación incondicional de los demás. 

Muchos compañeros de mi trabajo durante estos días me han dicho: pero no ves que te está pisando, como permites que te humille de esa manera.... yo antes de reflexionar también pensaba un poco así pero ahora no, el que consigue estar más abajo pero estar bien y tranquilo es el que está más arriba. Porque aunque no sepa hacer nada bien siempre tendré la capacidad para amar. Igualmente yo estos días he dado mucha importancia al dinero, ¿de verdad os creéis  que el dinero da la felicidad?. La felicidad no la obtendremos consiguiendo plazas absurdas, ni enfadándonos por injusticias. La felicidad la obtendremos aceptando con calma y serenidad lo que la vida nos vaya presentando, intentando disfrutar de las pequeñas cosas y teniendo en cuenta que necesitamos muy poco para ser felices. 

Estos días yo pensaba que esto que me había pasado era terrible y estaba equivocada, simplemente ha sido una cosa muy, muy, muy pequeñita. Por cierto, cuando empecéis a terribilizar por lo que sea y no os salgáis de esa terribilización y cada vez se haga la pelota más grande, os animo a que escribáis lo que pensáis y busquéis los pensamientos irracionales. A mí me ha ido muy bien escribir este post para darme aún más cuenta que estaba exagerando. 

Un beso a todos, 

Mónica

lunes, 15 de noviembre de 2010

REFLEXIONES DE MÓNICA: ¡LO QUE ME SUCEDE ES TERRIBLE!

La semana pasada ocurrió algo en mi trabajo que nos dejó a todos un poco paralizados y es que una persona clave del equipo nos anunció que se marchaba. Hemos estado dos días en los que nos ha sido imposible concentrarnos y, entre el equipo sólo había un tema de conversación y era la marcha de esta persona. ¿Qué iba a ser ahora de nosotros sin ese motor?. Nos hemos quejado y quejado, hemos calificado la situación de horripilante y terrible y así hemos estado dos días enteros, diciéndonos cosas cómo: ¿qué vamos a hacer ahora?, es lo peor que nos podía pasar, estamos perdidos, es una situación fatal....

¿Qué os parece?, ¿es ésta una visión realista de las cosas?, ¿realmente esto que nos ha ocurrido es tan terrible?, ¿estamos calificando de la manera correcta este acontecimiento?.

“Como dijo Buda, la seguridad es una quimera. En este mundo, las cosas no son permanentes ni seguras. Sólo hay una manera de ser felices y está en renunciar a esa seguridad exterior para trabajar el mundo interior. Hace falta valentía para hacerlo, pero vale la pena”.

                                                                        “La Escuela de la Felicidad”

R. Santandreu. 

Los antiguos filósofos ya nos decían que no nos afectan los acontecimientos que nos ocurren en nuestras vidas, sino lo que nosotros pensamos de esos acontecimientos. Está en nuestras manos el modificar ese pensamiento y aprender a calificar las cosas de una manera realista. Somos nosotros los que decidimos perturbarnos por lo que nos sucede. Sin embargo, por malo que sea lo que nos suceda siempre habrá opciones de hacer cosas valiosas, eso sí, si dejamos de quejarnos y nos empezamos a fijar en lo que tenemos y no en lo que no tenemos. La vida es imperfecta y hay que aceptarlo.

Frecuentemente actuamos y pensamos como si fuéramos inmortales y nada fuera perecedero y nos llegamos a preocupar por acontecimientos muy poco importantes en la vida..., y además exigimos que las cosas nos tendrían que salir siempre estupendamente... Cuando esto no ocurre es terrible y nos enfadamos o nos preocupamos exageradamente...

Me gustaría compartir con vosotros las declaraciones de una persona que es un ejemplo de fortaleza emocional y de positivismo, sus declaraciones siempre emocionan y es que ha sido capaz de valorar de forma realista un acontecimiento bastante fuerte que le ha pasado en su vida, es el caso del corredor de motos Isidre Esteve:

En el 2007 en un corto espacio de tiempo cambió radicalmente la vida de Isidre Esteve. El piloto sufrió una caída que le provocó una paraplejia con la que hoy día convive. Sin embargo, este hecho en principio dramático le ha servido a Isidre para valorar la vida desde otra perspectiva, encara la vida con un gran optimismo y por encima de todo se considera “un hombre afortunado”:

 “Nunca pensé que esto podría ocurrir. Es un riesgo que forma parte de nuestra carrera y cuando estás encima de la moto no piensas. Es como con la vida cotidiana, que ocurren cosas que nadie espera. Pienso que tengo la suerte de estar vivo, de tener la cabeza bien y de poder utilizar las manos. Con todo esto puedo hacer muchísimas cosas en el futuro. Sólo hay un camino a seguir, que es para delante. Creo que soy un hombre afortunado por haber vivido durante 17 años de lo que mas me gusta. Ahora empieza una nueva vida y la afronto con ilusión. Estoy seguro que no podré correr en moto, pero puedo hacer mil cosas en silla de ruedas, siento como si estuviera en la salida en la primera carrera y no cambiaría lo que he vivido hasta ahora por nada del mundo”.                                                               

EL PAÍS.com 

 ¿Qué nos diría Isidre a mí y a los de mi equipo que estamos viviendo esa situación tan terrible?, seguramente nos diría que tenemos un problema muy muy pequeño...

Ya basta de lamentaciones y quejas por lo que nos sucede en la vida, vamos a afrontar los acontecimientos como nuevas etapas, como verdaderos retos, y las vamos a afrontar con positivismo, como lo está haciendo Isidre.

Mi equipo va a tener la oportunidad de experimentar nuevas situaciones que hagan que todos nos unamos y aprendamos más. En nuestras manos está el convertirlo en el mejor equipo del mundo donde la calidad humana sea lo más importante. No hay que lamentarse porque  una persona se marche para emprender nuevos proyectos, sino que nos tenemos que alegrar, porque ha sido una gran suerte el compartir tantos años de trabajo juntos, menudo lujazo!!!

Ya es hora por tanto que califiquemos los acontecimientos que ocurren en nuestras vidas tal y como son, en un ámbito de realismo. Todos tenemos que ser capaces de valorar lo que tenemos y lo que podemos hacer y no fijarnos en lo que no tenemos y no podemos hacer. Éste es el camino para conseguir la felicidad.

Un beso a todos,

Mónica