Nuestra querida amiga Ana, nos ha mandado dos historias que ponemos a continuación.
Ana muchísimas gracias por tus aportaciones, siempre tan interesantes... eres de las que iniciaste las tertulias conmigo junto con Dolors, Jordi, Marie France, María José, Manuel, Neus, Montse, Magda, Silvia ... y mucha más gente y es una suerte haberos conocido!! Sois los incondicionales y yo os quiero mucho, mucho.
Un beso a todos,
Mónica
"TODO DEPENDE DEL CRISTAL CON QUE SE MIRA..."
Una mujer que siempre había vivido en una casa, se trasladó a vivir a un bloque de pisos.
Desde la ventana de su piso, veía a su vecina como tendía la ropa.
Tras varios días observando la ropa que tendía, pensó lo siguiente:
No entiendo como puede lavar la ropa y no darse cuenta de que siempre tiene algunas manchas, debería ser más cuidadosa y fijarse, cada vez le sucede lo mismo.
Un mes más tarde, su hija vino a visitarla y le dijo que saliera a pasear mientras ella, se encargaría de preparar la cena y acabar de ordenar el piso.
Cuando volvió, cenaron y su hija se quedo a pasar la noche con ella.
Al día siguiente al mirar a través de su ventana vió de nuevo la ropa de su vecina tendida y exclamó: Menos mal, esta vez su ropa no tiene una sola mancha!
Desayunó con su hija y esta al despedirse le dijo: Por cierto mamá, ayer limpié todas las ventanas, estaban sucias pero creo que han desparecido todas las manchas.
A las personas nos pasa lo mismo, nuestra mente juzga a una persona en la seguridad de que tenemos razón y sin embargo, todo depende de como lo mires.
"UN CUENTO CHINO..."
Habia hace muchos años, un rico comerciante chino al que habían regalado una pareja de halcones.
Uno de los mejores expertos en cetrería fue a visitar al comerciante y empezó a trabajar con ellos para conseguir que volaran a gran altura. Uno de ellos lo hizo en pocos días mientras que el otro no se movió de la rama de un árbol en la que se había posado desde que llegó.
Los mejores expertos no consiguieron hacerle volar, ni siquiera moverse de esa rama.
Un dia un niño le dijo al comerciante que el podía hacerle volar.
Al día siguiente, todo el mundo vió como el halcón volaba cada vez más alto. Asombrados le preguntaron: Como lo has conseguido?
El contestó: Simplementee corté la rama.
No nos quedemos en la comodidad de lo que ya conocemos, no tengamos miedo a conocer cosas nuevas, volemos también.