Mostrando entradas con la etiqueta autoaceptación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta autoaceptación. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de abril de 2016

REFLEXIONES DE MÓNICA SIMÓN: LAS COSAS EN LA VIDA ME TIENEN QUE IR BIEN...


Muchos pensamos firmemente que las cosas en la vida nos tienen que ir bien, tal y como nos proponemos, tal y como nos habíamos fijado...  pero todos sabemos porque ya lo hemos vivido seguro en alguna ocasión que esto no es así...  cuando se nos aparecen adversidades si mantenemos las creencias anteriores, estas adversidades las vamos a  vivir como horrorosas e insoportables, pobre de mí con lo que me está pasando, nada puedo hacer con este sufrimiento....

Bueno amigos pues hoy vamos a descubrir que estos pensamientos que solemos tener con mucha frecuencia son muy irracionales. Es muy ingenuo pensar que en la vida no deberían pasarme desgracias porque me hacen sufrir y, que debería tener el control absolutamente de todo lo malo que pueda pasarme... esto es lo que nos gustaría pero la vida no es así.

Si mantenemos esas creencias irracionales sobre la vida y las adversidades adoptamos también, el papel de víctimas que lleva asociado el lamentarse por pensar que nada puedo hacer para afrontar esa adversidad que desde luego no me gusta... ¿y qué vamos a sentir si estamos pensando así? pues emociones insanas y desbordadas: ansiedad, ira, depresión...

Por lo tanto estos pensamientos hay que cambiarlos ¿qué podemos hacer?

- Lo que nos hace sufrir no son las adversidades de la vida, sino lo que pensamos sobre ellas. Por tanto cambiando nuestros pensamientos podemos conseguir que esas adversidades nos afecten menos. No vamos a poder cambiar la adversidad pero sí que podemos llegar a conseguir el no tener emociones insanas.

- Las cosas son como son, nos gusten o no. Y en muchas ocasiones no podremos hacer nada para cambiarlas pero lo que sí que podemos cambiar es el grado en que nos afectan.

- En esta vida no podemos controlarlo todo, no nos queda otra que aceptarlo y entre lo insoportable y lo placentero está lo soportable.

- Es utópico pensar que podemos evitar todo el sufrimiento.

- Aceptar que nos pasan cosas que no dependen de nosotros.

- En la vida no vamos a tener todo lo que deseamos. Es necesario soportar cierto grado de incomodidad porque la vida es así.

- Autoaceptación incondicional de la vida!!!

- Aceptar la responsabilidad que tenemos en nuestra propia vida en lugar de culpar a las circunstancias o los demás de nuestras propias emociones insanas y conductas autodestructivas. Abandonar por tanto el papel de víctima. Fuera los sentimientos de autocompasión!!!

- Ser flexibles a la hora de pensar, abiertos a los cambios. Fuera exigencias y rigideces.

- Vivir las adversidades como oportunidades  de aprendizaje.

- Busca actividades que te llenen aunque no tengas ganas de hacerlas, hazlas!!!

 No se trata de llegar a no sentir o a vivir las adversidades como algo estupendo. No!! se trata de sentir de manera sana y eso sólo lo vamos a lograr si aceptamos incondicionalmente la vida tal y como es. La vida no es perfecta a veces nos ocurren cosas maravillosas pero a veces no, existen las injusticias, las adversidades, el malestar... pero es responsabilidad nuestra como nos sentimos ante estas adversidades... y no olvidar que cuando nos caemos nos podemos levantar y con más fuerza!!!!

Un beso a todos,


Mónica 

domingo, 26 de febrero de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: UN ATAQUE DE RABIAAAA!!!

Nos podemos encontrar mal emocionalmente por diferentes causas, pero muchas veces se nos olvida que somos nosotros los que escogemos encontrarnos bien o mal emocionalmente, somos nosotros los que nos provocamos nuestras emociones, no son los acontecimientos que nos pasan en la vida los responsables de nuestras emociones...

 Es muy curioso como este punto tan importante se nos olvida muchas, muchas veces y ya estamos dando la culpa de nuestro malestar a aquel acontecimiento que nos ha pasado, a aquella persona que nos pone de los nervios, a aquel amor del pasado, a aquella amiga de confianza, a aquel familiar... y a tantas cosas más, sin analizar que somos nosotros solitos los que nos provocamos el malestar, porque nuestro malestar se debe a lo que pensamos sobre lo que nos ha ocurrido.

Sin ir más lejos, os pongo un ejemplo que me ha pasado esta semana. Recibí una mala contestación de una persona conocida, esa mala contestación me provocó (ya lo estoy diciendo mal, porque me lo provoqué yo solita) que me indignara muchísimo, “¿cómo se atreve?”, “es intolerable responder de esa manera!!!!”, “no lo voy a consentir nunca más”, “menuda impresentable”, ¿pero qué se ha creído?... y miles de frasecitas más, no muy amistosas hacia esa persona... Mi diálogo interno era la bomba en ese momento, total que me entró una rabia que no veáis... dicen que la rabia es la emoción más insana y la más inadaptada de todas las emociones porque puede matar, hace que los vasos sanguíneos se hagan un poquito más pequeños, así que si tienes muchos ataques de rabia y algún problema circulatorio... pues cuidado porque esta emoción no nos va a beneficiar en nada.

Mi ataque de irracionalidad duró un ratito, pero luego empecé a reflexionar, vamos a ver que descubrí del asunto por si os puede ayudar en algún momento:

- Primer descubrimiento: No fue esa persona que me contestó mal la que provocó en mí una rabia desmesurada, no amigos, fui yo. Lo que yo pensé sobre lo que me había dicho esa persona es lo que me provocó la emoción de la rabia. Es decir, mi diálogo interno terribilizador sobre el comentario que me había dicho esa persona es lo que me generó una emoción exagerada que en este caso era RABIAAAA.

-Segundo descubrimiento: Esa persona por decir un comentario desafortunado, no es lo peor del Universo, fue una acción de esa persona que a mí no me gustó, pero eso no la convierte a ella en una persona 100% mala. Además el verbo SER no existe, sí amigos, no existe, lo empleamos muy mal, todo está en constante cambio, por tanto cuidado con utilizar en abundancia el verbo SER.

- Tercer descubrimiento: ¿Dónde está escrito que esa persona me tenga que tratar bien, con respeto?. Me gustaría que me tratara bien todo el mundo, pero cuidado, no nos engañemos, eso no va a ocurrir siempre y es lo que hay. La vida como las personas somos imperfectas.

- Cuarto descubrimiento: No todos los que escucharon lo que me dijo reaccionaron como yo, con un ataque de rabia, no, algunos ni se inmutaron... ¿Qué quiere decir esto?, pues que ante un mismo acontecimiento su diálogo interno no era igual que el mío, puesto que ellos no sintieron rabia.

- Quinto descubrimiento: ¿De qué me sirve tener rabia?, ¿me sirve para que esa persona actúe educadamente?. Pues la respuesta es que no, mi rabia me sirvió a mí para llevarme un mal rato, ya está, no cambié nada del acontecimiento que me había pasado, no sirvió para cambiar la conducta de esa persona. Es más, porque no manifesté mi emoción de rabia con ninguna conducta hacia esa persona porque si hubiera sido así, no sólo no hubiera arreglado nada sino que hubiera empeorado todo. Sí señores, y es lo que pasa cuando en muchas discusiones se llegan a las manos, en las peleas colectivas... en las guerras... sí, sí, la ira y la rabia no nos llevan a nada bueno. Alguno me puede decir, sí pero si yo le digo algo, me hubiera quedado más a gusto... no es verdad, las cosas se empeoran, y el objetivo no es llevar la razón si no estar bien emocionalmente.

- Sexto descubrimiento: En mis manos estaba dejar de sentir la rabia.

Con todos los argumentos anteriores mi diálogo interno cambió y pasó de: “Es una impresentable”, a “Ha actuado de manera errónea, la vida y las personas somos imperfectas y es lo que hay... coge lo bueno de la gente y no te fijes en lo malo, y si no te interesa esa persona, pues no pasa nada, porque no necesitamos a nadie”. Inmediatamente las emociones me acompañaron, mi rabia pasó a enfado y luego hasta desapareció el enfado, el acontecimiento dejó de tener importancia para mí.

Nos olvidamos muchas, muchas veces que son nuestros pensamientos sobre lo que nos ha pasado o sobre lo que nos está pasando los responsables de nuestras emociones. Tenemos que admitir nuestra responsabilidad en el asunto. Nuestros pensamientos son los responsables de nuestras emociones, si aprendemos a pensar racionalmente (autoaceptación incondicional de uno mismo, de la vida y de los demás) ni la rabia ni la ira aparecerán, nos pase lo que nos pase. Pero ya veis, a veces aún sabiendo la teoría seguimos terribilizando en algunas ocasiones, somos humanos y nos equivocamos!!!, es lo que hay... sino no seríamos humanos!!

Un beso a todos,

Mónica