Ayer me acordé del comentario de nuestra amiga y de este movimiento en una comida familiar. Estábamos en el campo disfrutando de una buena comida, hacía un día precioso y estábamos rodeados de naturaleza, pues bien, a un miembro de mi familia se le ocurrió la fantástica idea de sacar el tema de la crisis..., de lo fatal que está todo, de a dónde vamos a ir a parar, de los políticos tan horribles que tenemos, de que va a pasar con la sanidad, y ya no digamos con la educación y... y... que esto no lo podemos tolerar, que es inadmisible, que todos son unos ladrones, que vivimos en un país indecente, tercermundista... y... y... todos estos argumentos se vieron apoyados poco a poco por la mayoría de los miembros de la mesa... que si tienes toda la razón, que si tendrían que encerrar a los banqueros, que si a muchos políticos les tendrían también que meter en prisión... que si todos nos tendríamos que manifestar y salir a la calle... que nuestro problema es que no nos manifestamos ni luchamos por nuestros derechos...
Yo pensé: Joder!!!, con el día tan bonito que hace... en vez de hablar de futuros proyectos en la familia, o de contemplar la naturaleza... ya estamos como en los telediarios hablando sólo de la crisis!!, menudo aburrimiento...
Alguien al ver que yo estaba un poco fuera de órbita en la conversación, me preguntó directamente: Mónica, ¿y tú qué piensas?, supongo que debido a tu situación, habrás ido a las manifestaciones, ¿no?.
Ostras, y yo que pensaba no intervenir en la conversación... pues no, respondí, no he ido a ninguna manifestación y no estoy de acuerdo con el 15M. Se hizo un silencio en la mesa...
No me gustan las protestas desde la queja y mucho menos exigir según qué cosas desde la rabia o la ira, creo que es peligroso. No es lógico meter a todo el mundo en el mismo grupo, pero si que una gran parte de los indignados protestan desde la queja y la rabia y piden con exigencias que se cumplan todos sus derechos.
Creo que somos muy afortunados de vivir dónde vivimos, de tener los políticos que tenemos y de poder salir a la calle con tranquilidad. Tengo amigos que viven en otros países y no tienen los beneficios que tenemos nosotros aquí. Somos muy afortunados!!!
La queja desde la rabia es peligrosa porque puede estar a un pasito de la violencia. El pintar todo el escenario que estamos viviendo como horrible no nos ayuda en nada y salir a la calle pensando que lo que estamos viviendo es horrible tampoco ayuda...
Mi familia no entendió mucho lo que yo decía, me dijeron que no estaba actuando de manera muy solidaria...
Ciertamente atravesamos una crisis, pero ¿es igual de horrible que lo que están viviendo algunos países de África?, hay que vigilar nuestro diálogo interno y es mejor tener un diálogo interno realista que no un diálogo interno exagerado, que sólo nos va a servir para ponernos de mal rollo. Un ejemplo fue mi comida familiar, se pasó de un ambiente afable y bonito a un ambiente rancio en el que la mayoría pensaba que nuestra situación era horrorosa... Además esto de terribilizar se contagia un montón!!!, si no tienes la cabeza muy bien amueblada en un plis ya estás también terribilizando!!
La formación del movimiento 15M fue bonita pero el nombre no tanto: “Indignados”, le da al movimiento una carga de queja que no ayuda. Está bien protestar e intentar defender, no luchar, por unos ideales, pero no es beneficioso para nosotros el defender estos ideales desde la queja o la rabia.
Defender unos ideales teniendo en cuenta que nadie tiene la obligación de hacernos caso es muy diferente que defender unos ideales exigiendo que las cosas tienen que cambiar o si o si, que se debe hacer justicia y que nuestros derechos no deben ser vulnerados nunca.
En mi comida familiar el entrar en la queja nos privó de ver lo bueno que teníamos en ese momento que era la naturaleza a nuestro alrededor y la oportunidad de disfrutar de la familia...
No es pasotismo, indiferencia o no ser solidario, se trata de valorar las cosas de una manera objetiva y realista. Intentar que nuestros derechos se vean cumplidos está muy bien pero no desde la lucha y desde la exigencia sino desde la preferencia, aceptando que a veces en la vida las cosas no nos salen como nos gustaría que nos salieran. Si mantenemos este diálogo interno conseguiremos ver las cosas de otra manera, desde la calma. Y esa calma nos permitirá que se nos ocurran nuevas formas de manifestar nuestros intereses.
Un beso a todos,
Mónica