lunes, 24 de septiembre de 2018

REFLEXIONES DE PILAR G. VADO: FORMA vs ESENCIA



¿Quién no ha deseado alguna vez ser de otra manera? Quizás más extrovertido, más positivo, más seguro, más decidido, más asertivo…

¿Y quién no ha anhelado tener una vida distinta de la que tiene? Tal vez una vida en plena naturaleza, sin presión laboral, sin estrés, sin rígidos horarios, sin jefes…

El deseo de transformar nuestra forma de ser y nuestra forma de vida no tiene nada de malo, pero es importante saber para qué queremos cambiarlos y de donde nace ese deseo de cambio.

Imaginemos que soy una persona extremadamente tímida, incapaz de interactuar socialmente y que por eso me menosprecio, me considero inferior al resto e indigna de recibir amor. Creeré, por tanto, que necesito ser más extravertida para ser mejor, más valiosa y merecedora del afecto de los demás. En este caso, el cambio proviene del rechazo a mí misma y de la sensación de ser menos e insuficiente. Sin embargo, aunque me convierta en la persona más extravertida y amada del mundo, la sensación de escasez no desaparecerá, siempre necesitaré ser “mejor” y sentirme más querida.

Ahora supongamos que me acepto con mi introversión y me siento plena e igual de valiosa que cualquier otra persona. Soy feliz a pesar de mi timidez, pero eso no significa que no tenga deseos y, en concreto, puedo anhelar cultivar la amistad, aprenderé, entonces, a ser menos tímida para lograrlo. En este caso, el objetivo de cambiar mi forma de ser es tener amigos para compartir experiencias, intereses y cariño con ellos, pero no para que llenen ningún vacío puesto que ya me siento llena. El deseo de cambio nace de la aceptación, de la plenitud y de sentirme en paz conmigo misma.

De igual manera, si rechazo, por ejemplo, mi vida en la ciudad porque creo que es la causa de mi estrés o de mi ansiedad, y me traslado al campo con la esperanza de encontrar allí la felicidad, solo conseguiré estar exteriormente más tranquila, pero no con más tranquilidad interior. Lo cual me llevará a realizar nuevos y constantes cambios en mi vida con el propósito de que me hagan sentir realmente feliz, sin llegar nunca a lograrlo. Siempre me acompañará la impresión de no estar haciendo lo que debería hacer ni estar en el sitio en el que debería estar.

Por el contrario, si acepto, aunque no me guste, mi vida urbana, podré darle un giro porque me apetezca desarrollar una actividad vocacional en un medio rural, porque desee vivir más en contacto con la naturaleza o por cualquier otro motivo, pero nunca con la intención de que ese cambio me proporcione felicidad, ya que la aceptación me ha dado la tranquilidad interior que ni el campo ni cualquier otro entorno o situación me pueden dar.

La clave está en dar valor a nuestra esencia como seres humanos, que no es otra cosa que la capacidad de amar, a nosotros, a los demás y a la vida. Valorar la forma de nuestra esencia y de nuestra vida por encima de la esencia y de la vida en sí mismas, sería como decir que una galleta con forma de estrella es mejor que otra con forma de luna, cuando ambas están hechas de la misma masa. Lo valioso es la masa, o lo que es lo mismo, el ser y la vida, la forma es solo algo anecdótico que puede resultar muy útil a nivel práctico pero no tanto a nivel emocional.

El amor o aceptación incondicional a nosotros mismos y a la vida nos conducirá a un estado de paz interior que no alcanzaremos cambiando los aspectos que no nos gustan de nosotros o de nuestra existencia. Después, desde ese estado de serenidad, podremos realizar cuantos cambios deseemos porque nos resulten útiles para lograr nuestros objetivos o sencillamente porque nos apetezca, pero no porque pretendamos encontrar en ellos la felicidad.

https://tuespacioemocional.wordpress.com/

viernes, 3 de agosto de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: LO QUE DE VERDAD IMPORTA



Este fin de semana , pensando a quien podíamos fichar para sustituir a Cristiano Ronaldo , me vino a la mente una entrevista que leí hace un tiempo en el Mundo a Pedja  Mijatovic .

Ya todos lo conocemos , el héroe de la séptima copa de Europa, que metió el gol contra la Juventus de Turín. Aunque todos los culés sigan diciendo que fue fuera de juego , él sigue defendiendo que su gol fue legal , y que nadie de la Juve protestó. 

A mí como madridista ( simpatizante, que ahora hay mucho fanático suelto ) siempre me gustó su técnica , su visión de juego y también su profesionalismo .   Pero no lo veía con cualidades para referirme a él en este blog.   Siempre con el pelo engominado , traje Versace y sobre todo con sus declaraciones de que valía la cláusula de rescisión , de que era muy ambicioso , que aspiraba a lo más alto...
Vamos , que prefería tenerlo en mi equipo pero mi modelo sería gente como Nadal , Iniesta, Indurain...

Por eso me quedé totalmente descolocado cuando leí  el titular de que cambiaría el gol de la champion por haber podido escuchar alguna vez a su hijo.Sí sabía que en algún partido era duda porque su hijo Andrea estaba ingresado en el hospital y al final jugaba y se iba corriendo a verlo pero no de la gravedad de su enfermedad ( parálisis cerebral ) y que había muerto hace ocho años. 

Cuenta en la entrevista que en esa época en que cuando todos lo consideraban poco menos que un dios el volvía a casa o al hospital a visitar a su hijo diciéndose a sí mismo que él podía meter goles pero no podía curarlo. Y que la misión de su hijo fue salvarlo , recordándole todos los días que él no era nadie. 

Desde luego creo que está claro que no se puede juzgar por las apariencias externas y que cada cual tiene sus propias circunstancias .

Pero lo que saco cada vez más claro es que a nivel de sociedad  damos demasiada importancia a las cosas superficiales ( el dinero, la fama, el poder ...) y sin embargo no nos fijamos en las cosas que realmente importan como en este caso , que nuestros hijos estén sanos. Lo damos por hecho y cuando eso sucede , no lo agradecemos . 
Pero si nos falta algo que creamos que deberíamos tener enseguida nos quejamos , frustramos , nos llenamos de envidia. 

Lo de dar las gracias es una palabra que van a terminar quitando del diccionario por estar en desuso . 
Sin embargo , la gratitud es sin duda una de las principales cualidades que tienen las personas felices. Porque el que es agradecido no puede ser un quejica.

Es como si vamos por una carretera y en un determinado momento tenemos dos señales: una que pone gratitud y que te lleva a ver el lado positivo de las cosas , a ser compasivo, a buscar soluciones...y otra señal llamada queja, que te lleva en dirección contraria : ser negativo , hacerse la víctima y al final deprimirse. Si sabemos que escoger el camino de la gratitud nos aleja de todo eso , ¿ por qué no cogerlo?

Una manera efectiva de practicar la gratitud es ir al hospital a la planta de oncología o de trasplantes y quedarse 10 minutos en la sala de espera.

A mi desde hace 14  años me toca salir del centro de salud al hospital cada 3 o 4 meses para realizar extracciones dentales y obturaciones a pacientes discapacitados y aunque no me gusta trabajar fuera de mi entorno ( os aseguro que de trabajar que trabajar en camilla en lugar de sillón dental me deja la espalda molida) tengo que reconocer que no salgo igual que como entro. La sensación de darte cuenta de lo que de verdad son dramas y que el 99 % de lo que nosotros consideramos problemas son minucias en comparación, te dura semanas...y sino es que te has vuelto insensible.

Por eso os propongo que cuando  tengáis  un día malo hagáis el ejercicio que nos recomienda Rojas Marcos :  escribir 20 cosas por las que estar agradecidos. Y yo como padre pondría la primera de todas que a mis hijos no les falte salud


lunes, 14 de mayo de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: LOS SÚPERPODERES





Hace unos meses asistí a un congreso de implantes en Vitoria. Aunque el curso estuvo bien , hubo momentos que se hicieron largos, aburridos , vamos que me quería ir. 

Afortunadamente , la organización habían dispuesto de monologuista a Daniel de la Cámara y de presentador entre conferenciantes al mago More , guionista y colaborador habitual de José Mota ( quien por cierto , hizo acto de presencia).Ambos fueron muy divertidos y nos hizo el mucho más ameno el día . 

En la parte final , en la que hablaban de la relación entre amnea del sueño y odontología ( como veís los dentistas nos metemos en todos los temas), me daba ganas de marcharme pero entre que el tema es de actualidad y que prometían regalar un libro a todos los que aguantaran , decidí quedarme y desde luego fue lo mejor que hice.

Al final del curso el mago More nos entregó a cada asistente un ejemplar de un libro llamado " Los superpoderes del éxito para gente normal".

Es un libro que os recomiendo por varias razones:

-Como dice el autor es un libro de autoayuda , no de motoayuda ( que te vende la moto) . Palabras suyas : consigue todo lo que te propongas ....trabajando como un cabrón.
-Para este libro , el Mago More se ha molestado en leer decenas de libros , muchos de ellos en inglés . Sólo por esa razón sería recomendable leerlo . Mejor leer el resumen , de forma  divertida , añadiendo vídeos de realidad aumentada , el aprendizaje extraído de todos esos libros , que leerlos uno mismo . Se puede decir que nos ha hecho el trabajo .Os lo digo por propia experiencia . Yo ya había leído alguno de ellos y puedo asegurar que en algún caso precisé algo más que aspirinas.
-Siempre vas a sacar cosas positivas y no sólo a nivel de salud emocional . También tiene aplicaciones en la salud física , trabajo...
-Te sirve de modelaje si tienes un hijo con discapacidad grave o si sufres de alguna enfermedad crónica.
-Y sino te convence lo anterior , piensa que la recaudación del libro va destinado para el síndrome de West y  la Fundación Bobath ( para que veaís que los dentistas también tenemos nuestro pequeño corazón ). 

Complementando el libro , aunque no imprescindible, te recomienda que te descargues app de los superpoderes . La app es útil aunque tengo que decir en su contra que tiene que mejorar la parte de realidad aumentada .

El libro empieza con una breve historia personal que no tiene desperdicio . Siempre es bueno y no me cansaré de repetir , distinguir entre adversidades graves y asuntos que manejar . Cuando vemos a gente de nuestro entorno ( no hace falta irse al extranjero para encontrar situaciones extraordinarias) , que supera problemas difíciles , minimiza nuestros asuntillos de estrés , dificultades de entorno laboral , problemas de pareja o dinero... Si el Mago More ha seguido adelante con sus problemones y no es un extraterrestre , ¿.cómo no vamos a poder nosotros?

Cómo no quiero destripar el libro os cuento su planteamiento:

1- Distingue entre las metas o sueños que de verdad nos llenan y el infinito o día a día en el que todos estamos inmersos.
2- Para llegar a nuestras metas debemos engañar a nuestro cerebro adquiriendo hábitos y nos enseña cómo.  Compara la parte racional del cerebro con un jinete que tiene que controlar al elefante , que sería la parte emocional .
3- Nos enseña trucos para aumentar nuestra fuerza de voluntad porque como el mismo dice , solo con motivación no es suficiente .
4- Los hábitos más destacados son : deporte , alimentación , meditación ,sueño y pensamiento positivo . 
5- Te enseña técnicas de productividad (como la técnica de pomododo o dividir el tiempo tiempo de ciclos de 25 minutos ) que son sencillas y efectivas .
6- Aprendes curiosidades como las leyes de Parkinson , los  cinco lamentos de los moribundos , cómo sentarte correctamente en el váter...

Mi experiencia personal es muy positiva y os aseguro que todos vais a sacar algo provechoso del libro . 
Gracias al mago More estoy mejorando mi forma de alimentarme evitando los cinco venenos blancos ( sal, azúcar , harinas , arroz blanco y  leche , que alterno las de vaca con las de origen vegetal) .  
Aunque quitarse el azúcar vaya en contra de mis intereses dentales os animo a que hagáis lo mismo porque como se explica en el libro quitar un hábito nocivo o crear un hábito positivo cuesta un montón.
Pero si lo haces poco a poco y luego vas sumando puntos con la aplicación todo se hace más fácil .

viernes, 27 de abril de 2018

REFLEXIONES DE PILAR G.VADO: FELICIDAD vs felicidad




"Tener un hijo es lo único bueno de la vida", "Sin pareja la vida no merece la pena", "La salud lo es todo", "Si no trabajo en lo que me apasiona, nunca podré realizarme", "No seré feliz hasta que en mi vida no haya tantos problemas"... Estos son algunos de los muchos pensamientos que surgen de la mente cuando delegamos en lo externo nuestra responsabilidad de ser felices. 

Un hijo, una pareja, la salud, un trabajo, la comodidad o cualquier otra cosa que se encuentre fuera de nosotros lo máximo que puede ofrecernos es una felicidad en minúsculas, muy pequeña, poco satisfactoria y que, tarde o temprano, quedará eclipsada por el miedo a perder el objeto de nuestra felicidad y por la decepción de no sentirnos completamente llenos, de hecho esa sensación de vacío será cada vez más acuciante. Es como si pretendemos calmar la sed bebiendo agua salada, no solo no nos saciaremos, sino que nos sentiremos cada vez más sedientos.

Por otro lado, la FELICIDAD con mayúsculas es cualitativamente distinta y solo puede provenir de nuestro interior. Lo que sucede es que, por lo general, únicamente conocemos la felicidad que procede de fuera. Confundimos los momentos de diversión, de entretenimiento, de distracción o de euforia con la FELICIDAD, por eso se dice a menudo que no es posible ser constantemente feliz y que la felicidad se compone de pequeños momentos. Sin embargo, la FELICIDAD no es una emoción, es un estado de paz, de silencio interior, de plenitud, que existe al margen de lo externo.

Independientemente de lo que esté ocurriendo en nuestra vida, ahora mismo podemos ser plenamente felices, no tenemos que conseguir nada ni tampoco cambiar ningún aspecto de nuestra vida. El único obstáculo que nos impide ser auténticamente felices somos nosotros mismos, porque nos contamos (y creemos) la historia de que no conseguiremos estar bien hasta que los demás cambien o nuestras circunstancias vitales mejoren.

Este preciso instante, al igual que cualquier otro, es perfecto para conectar con ese espacio interno de quietud que siempre nos acompaña y al que podemos acceder en cualquier momento y situación. Una vez instalados en ese estado de libertad y sosiego, podemos fijarnos cuantos objetivos vitales queramos con el único propósito de disfrutar del proceso y no con la esperanza de que los resultados deseados nos conduzcan a una FELICIDAD que ya experimentamos.

Un hijo, una pareja, el éxito profesional, el dinero, la salud, un físico agradable, unos estudios, una vida interesante o un trabajo vocacional, podrían ser algunos de los muchos objetivos susceptibles de proporcionarnos una gran satisfacción, pero incapaces de conectarnos con la auténtica FELICIDAD.

Es curioso que la mayoría de nosotros nos conformamos con pasar la vida persiguiendo un sucedáneo de felicidad que creemos que alcanzaremos cuando tengamos esto o lo otro, o más de esto o más de lo otro. Como se suele decir, preferimos lo malo conocido que lo bueno por conocer, en este caso, el sufrimiento que conlleva la búsqueda de la felicidad en lo externo es lo malo conocido y la FELICIDAD que todos llevamos dentro es lo bueno por conocer.

En definitiva, ser FELIZ o no serlo es una decisión personal, la única verdaderamente importante que tomamos en toda nuestra vida. Se trata de elegir si apostamos por una felicidad superficial, efímera e inseparable del sufrimiento o si nos permitimos mirar hacia nosotros mismos y abrirnos a una FELICIDAD profunda y duradera, desde la que experimentar una existencia mucho más plena.



lunes, 2 de abril de 2018

REFLEXIONES DE DAVID VEGA: ESTRÉS EN EL TRABAJO



Siempre me ha encantado mi trabajo de odontología en la seguridad social.
Habrá quien piense que: " fíjate , dice que le encanta torturar a la gente , y encima le pagan". Aunque yo preferiría verme como "el caballero blanco que liberaba a las doncellas de los tormentos producidos por las muelas del juicio".

El caso es que durante la crisis tanto a mí como a todos compañeros del centro y del Sacyl en general nos vimos envuelto en una atmósfera de ansiedad y quejas .
No sé trataba tanto  por la bajada de sueldo ( que a nadie le gusta) sino más bien por la disminución de personal y aumento de la demanda de pacientes .

En mi caso concreto hubo una avalancha de gente , de forma que en la parte de demanda tenía que atender a 26 personas más urgencias entre 8,30 a 11.20.

Entendía perfectamente que la gente quisiera ahorrar todo lo que podía y más como estaba la situación .Con la crisis hubo un grupo importante que pasó de acudir a su odontólogo privado a venir habitualmente por el Sacyl
lo que me suponía atender  a 5 min 40 seg por paciente. 
Aunque con ese tiempo más bien era despachar.
Luego tras el café a realizar obturaciones o extracciones quirúrgicas complicadas.  
Tal era el estrés que iba super rápido para llegar a la hora del café y poder salir a qué me diera el aire, porque sentía que me asfixiaba.
Para que os hagáis una idea de los pensamientos de una mente terribilizadora en aquella época :
" A ver lo que tarda en subirse al sillón , y abrir la boca ,que no tengo todo el día".
" Otro niño, que no sea para extracción"
"No me fastidies , le saco la muela como los ángeles y va el tío y se me desmaya". 
Está claro que no estaba en mi mejor momento.
La mejor definición que se ajustaba a mí en esos momentos la escuché en la película de Terminator 2 : "Una máquina con conocimientos anatómicos precisos para ser más efectivo en el trabajo".

Es lo que tiene cuando estás en modo queja. Todo te parece mal. 
Era un privilegiado , con trabajo fijo , en lo que me gustaba , ayudando a los demás , respetado por  compañeros y pacientes pero no era capaz de apreciar y sobretodo agradecer la abundancia de mi situación .
Y más aún teniendo en cuenta lo mal que lo estaba pasando la gente durante la crisis.

Me empecé a leer los libros de Rafael con motivo de mi divorcio pero noté que empezó a mejorarme en todos los aspectos de mí vida  , como si se tratara de la poción mágica de Panoramix.

Empecé a trabajar más tranquilo . Ya no le daba tanta importancia a lo que tardaba en atender a cada paciente o si me daba tiempo a salir del centro . Simplemente , con  tomar el café de la máquina me era suficiente.
Dejé de notar la sensación de asfixia y quién más lo agradeció  , además de los pacientes, fue mi auxiliar , que a la pobre la tenía superestresada.
Los pensamientos quejumbrosos fueron desapareciendo o ya apenas me afectaban.

Curiosamente , sólo tardaba 10 minutos más que antes pero volviendo a disfrutar del trabajo. 
Al activar el modo agradecimiento se desactiva automáticamente el modo queja.
Así que de la psicología cognitiva no sólo puedo decir que funciona sino que
que si te la aplicas , los efectos los notan todos a tu alrededor.