Hola, amigos,
Os paso esta carta de una persona que ha hecho un gran trabajo de transformación racional. Es una chica muy generosa, así que ha redactado esta carta para ayudarnos a todos a adquirir salud mental. Los ejemplos siemre son buenos porque nos hacen ver que sí podemos!
Un abrazo y gracias mil a Belén!!
En este momento siento mucha paz y felicidad, pero no siempre fue así: durante 4 años tuve varios episodios de mucha vulnerabilidad en los que tuve ataques de ansiedad, brotes psicóticos (pensaba que todo el mundo se estaba riendo de mí), episodios bipolares, no poder dormir, mucha tristeza e incluso pensar en el suicidio, todo junto, vaya cóctel, jajaja.
El porqué es muy sencillo -visto con mis ojos de ahora-: era muy exigente en general, pero sobre todo tenía una extremísima necesidad de aprobación, exigiéndome estar siempre simpática, extrovertida y habladora por una parte, y por otra, contenta, feliz y eufórica (la peor de todas las exigencias).
Además, en el último de esos años, en el que tripliqué la medicación, apliqué profundamente el libro “el secreto”, con sus nefastas consecuencias.
Ahora ya no tomo casi nada de medicación y el psiquiatra, al verme tan bien, me la quiere quitar en un futuro, pero me lo tomo con mucha calma, si nunca me la quitara del todo da igual, soy muy feliz.
Con “el arte de no amargarse la vida” aprendí:
-Ya no me exijo estar feliz, sólo lo prefiero: si tuviera una recaída bipolar y/o psicótica (que lo dudo mucho por cómo estoy de bien) y tuviera que volver a tomar mucha medicación podría igualmente ser muy feliz, pudiendo hacer muchas cosas valiosas por mí y por los demás;
Además, soy consciente de que de vez en cuando terribilizaré e incluso tendré días enteros de recaída de neuras, así que en esos momentos me lo tomaré con calma, podré hacer también muchas cosas valiosas costándome un poquito más de esfuerzo y con tranquilidad veré qué creencias irracionales he tenido esos días. Ya no tengo miedo a estar mal, qué liberador!!!!.
Además pienso que ha sido una bendición haber estado tan mal en el sentido de que he aprendido a vivir de verdad y a apreciar muchísimo más la vida, el amor, y las pequeñas cosas, y a lo mejor si no hubiera estado tan mal no me hubiera tomado la molestia de trabajar tanto mentalmente y seguiría siendo super exigente (aunque es preferible no llegar a esos extremos y educarnos ya desde pequeñitos). Ahora estoy mejor que en toda mi vida.
-Ahora sí tengo buenos valores como es el amor, el disfrute, la paz interior, el buen rollo y la aceptación incondicional propia (menudo orgullo es ser imperfecta, ni quiero intentar lo contrario, qué alivio!!!!) y de los demás (ahora soy mucho más flexible y comprensiva con la gente cuando falla, aunque no me crea sus creencias irracionales).
Otros valores como ser guapa, lista, elegante, hábil, rica o extrovertida al margen de la capacidad de amar que todos tenemos me dan totalmente igual, por lo que ya no me afectan nada o casi nada las críticas o el que se pueda alguien reír de mí (una de la claves de estar tan bien, mientras que antes me afectaba hasta volverme paranoica). Además, el amor y el humor son buenos desatascadores de las neuras ajenas.
-Le renuncia mental es lo fundamental de la terapia. Lo único que realmente se puede disfrutar en esta vida es aquello de lo que uno se puede desprender. Quitémonos necesidades inventadas y disfrutemos la vida con ligereza. Lo importante es estar convencidos totalmente de cualquier renuncia con muchos argumentos hasta sentirlo así (La rutina del debate). -La muerte es un tema que me da mucha paz interior, todo lo relativiza. Como dice el Dalai Lama: muchas personas viven sin tener en cuenta a la muerte y mueren sin haber vivido.
-El Aburrimiento es una emoción natural y muy benéfica incluso cuando preferiríamos estar sintiendo diversión. La alegría ininterrumpida es contraproducente, también es importante la tranquilidad, que me lo digan a mí en el pasado, jajaja. Esto creo que también les pasa a los niños hiperactivos. Ahora aprecio mucho esta emoción de paz.
-La euforia super desmedida no es buena, si alguna vez llega (llevo muchísimo sin que me pase), soy consciente, y lo que hago es, en plan cognitivo, aceptarla sin miedo a una recaída bipolar como expliqué al principio y hacer la meditación de la muerte, que relaja muchísimo también. Se pueden hacer otros ejercicios de renuncia, pero si una se ve muy saturada, ya habrá tiempo; en plan conductual, las opciones son: esos días pero también en general centrarme en el presente en plan zen disfrutando de hacer las tareas que realizo y hacer deporte de forma regular (fantástico para regular emociones disfuncionales), y esos días descansar más y disfrutar más de no hacer nada, y según cómo esté de saturada, así saco la tijera en la agenda, sobre todo esos días, pero también en general, intento ser como un buen monje budista, que las pocas cosas que hace las hace con mucho cariño, disfrute, plena atención,...
-Los ataques de ansiedad los curé aceptando esa ansiedad como algo un poco malo, no terrible, que por supuesto me permitía hacer muchísimas cosas valiosas con un poco más de esfuerzo, y sin evitar situaciones temidas.
Agradezco mucho a Rafael el haber escrito este libro tan maravilloso con el que me curé yo sóla y por haberme dado después unas poquitas “clases” de repaso en las que lo pasé muy bien y vimos además algunas estrategias antiexigencia alternativas.
Ahora estoy en el mejor momento interior de mi vida y afronto el presente y el futuro con alegría, amor, gratitud y sobre todo mucha serenidad.
Espero que esta carta sirva de ayuda a gente que lo esté pasando mal (a la cual comprendo enormemente), para que vea que se puede salir de todo con mucho trabajo y un poco de apertura mental.