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lunes, 22 de febrero de 2016

REFLEXIONES DE MÓNICA SIMÓN: FALTARNOS EL RESPETO A NOSOTROS MISMOS...


Hemos hablado mucho de nuestra autoaceptación incondicional. Es un tema clave el aceptarnos incondicionalmente para blindarnos contra el malestar emocional . Recomiendo el libro "Enamórate de ti" de Walter Riso que está muy bien para trabajar este tema.

Pero hoy me gustaría lanzar una reflexión que a mí me sirve mucho. Primero de todo darnos cuenta de cómo nos hablamos a nosotros mismos, es increíble pero es así, a veces nos decimos a nosotros mismos cosas que no se las diríamos ni a nuestro peor enemigo!!! no tenemos que olvidar que lo más importante en esta vida somos nosotros mismos y a veces perdemos esta visión...

Ocurre que cuando no nos aceptamos a nosotros mismos, nos quitamos valor como personas y, entonces los demás siempre estarán por encima nuestro y por tanto tendrán más derechos que nosotros, nos vamos voluntariamente al último plano... nos descuidamos por complacer a los demás... y es entonces cuando a veces llegamos a aguantar situaciones que si tomáramos distancias serían del todo inaguantables e intolerables pero como nos hemos quedado vacíos de valor las aguantamos... porque en el fondo nos creemos lo que nos dicen los demás sobre nosotros... pero ¿cómo no nos vamos a creer esas cosas que nos dicen si nosotros a nosotros mismos aún nos decimos cosas más horribles?... y entonces la pelota se va haciendo más y más grande y el autoconcepto que tenemos de nosotros mismos cada vez es peor. 

Pongamos por tanto freno a esto de la siguiente manera, tenemos que dejar de faltarnos a nosotros mismos el respeto, nos tenemos que hablar y tratar bien, no olvidar que somos lo más importante en esta vida y que podemos confiar plenamente en nosotros mismos y no sólo en los demás. Todas las herramientas para recuperar nuestra autoaceptación incondicional las tenemos nosotros mismos!!! no nos faltemos más al respeto  y recuperemos nuestra confianza!!! se trata de reflexionar en profundidad sobre esto y empezar a practicarlo!!!

Un beso a todos,

Mónica

domingo, 7 de octubre de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: EL GRAN PUIGMAL FRENTE A LA IMPORTANTÍSIMAREUNIÓN...

Hola a todos, os voy a explicar una experiencia que me pasó el viernes pasado, fue uno de esos días que calificamos como complicaditos en el trabajo, ahora veréis el por qué. Organizaba yo una reunión a la cual tenía que venir gente de mi departamento y de otros departamentos, como es un tema que llevo yo, era la encargada de dirigir la reunión. Todo esto no es que me genere muchos nervios porque ya son muchos años haciendo lo mismo, pero sí que genera una cierta inquietud, viene bastante gente, tienes que hablar en público... algunos temas de los que se tratan son más delicados... total que empezó la reunión. Cuál fue mi sorpresa cuando un miembro de la reunión, una chica de mi propio departamento me mandó callar para hablar ella y soltar un montón de críticas sobre mi trabajo con un tono muy elevado y despectivo.

La reunión fue un verdadero desastre!!!!, los de los otros departamentos observando perplejos el espectáculo tan bochornoso que estábamos protagonizando. Yo me llevaba mi reunión hiperpreparada y en un segundo se fue todo al traste y encima aquella mujer criticando mi trabajo a saco...  Ahora me hace un poco de gracia el asunto, pero en el momento iba entrando la ira en mi cuerpo y aunque me contuve me dieron ganas de tirarle mi documentación a su cabeza!!!

La reunión un desastre y esa chica se acabó yendo con muy malos modos... En casa con tranquilidad lo fui viendo todo mucho más claro. En el fondo a mí lo que me molestó no fue tanto que la reunión fuera fatal sino que esa mujer criticara mi trabajo delante de todo el mundo, no tengo desarrollado el orgullo de la falibilidad. La persona fuerte emocionalmente no es la que lo hace todo bien, sino que es la persona que estando abajo está bien, acepta con alegría sus equivocaciones e imperfecciones.

Por otro lado no somos responsables de las emociones o de las conductas de las otras personas. Si alguien decide abusar verbalmente de nosotros, no somos responsables de eso, pero sí que lo somos de ser el recipiente de su abuso y que ese abuso nos llegue a afectar. Además hay una cosa curiosa y es que las personas  que  suelen tirar del abuso verbal, escogen a quien le pueden lanzar su ira, no suelen hacerlo con su jefe, ¿verdad?, en nuestras manos está elegir que eso nos afecte o no.

En el fondo si estamos bien amueblados lo que nos digan los demás no nos afecta mucho. Si alguien critica de manera cruenta nuestro trabajo pues tampoco es tan grave, seguro que algo de razón sí que tiene porque nadie es perfecto.

Igualmente si alguien tiene una subida de tono es su problema que ya decidirá si quiere solucionar o no. Utilizar ese abuso verbal es una desviación, tapadera, que al abusador utiliza para no afrontar realmente sus creencias irracionales. Abusando verbalmente de otras personas consigue aliviar temporalmente su malestar emocional. Este tema ya lo trataremos en otro post con más profundidad.

En mí coinciden la exigencia perfeccionista pero también la de agradar a todo el mundo. Una reflexión muy interesante es entender que no podemos caer bien a todo el mundo, es la realidad, así como entender que una situación así, un desastre de reunión lo podemos aprovechar para crecer emocionalmente, como ya explicamos en otra ocasión estamos totalmente capacitados para soportar ese tipo de situaciones y a ese tipo de personas.

Me hizo quitarle mucha importancia al asunto el pensar que en el fondo esa reunión es muy muy poco importante y no me iba a amargar por eso. Al día siguiente tenía una excursión que era subir un pico muy emblemático de Cataluña el  Puigmal. En la cima del Puigmal a casi 3000 metros de altura viendo todo el Pirineo catalán y francés, entre montañas inmensas... me di aún más cuenta de que menuda tontería el preocuparme por una absurda reunión o por la salida de tono de alguien!!!

En la montaña con mis amigos y con  la gente que te vas encontrando en las subidas predomina la solidaridad, esperándonos unos a otros y ayudándonos cuando lo necesitamos en los tramos duros. Eso es lo verdaderamente importante en la vida, nuestra capacidad de amar y en eso nos tenemos que fijar, entendiendo también que hay gente que piensa y se comporta de otro modo.

Un beso a todos,

jueves, 2 de agosto de 2012

REFLEXIONES DE MÓNICA: PODEMOS SOPORTAR EL ABUSO VERBAL Y MÁS

Desde siempre me han incomodado mucho las personas que en sus conversaciones elevan el tono de voz más de la cuenta. Quiero decir, aquellas personas que cuando hablas con ellas, utilizan los gritos y las malas maneras para dirigirse, en algunas ocasiones, a los demás. Seguro que todos conocéis a alguien que a veces se comporta así. 

Hoy me apetece hablar de este tema porque creo que es muy interesante. Hace unos días tuve una situación de éstas. En una reunión coincidí con alguien que se comporta habitualmente de esta manera. Chilla si se le lleva la contraria, gesticula exageradamente... Tengo que reconocer que a mí estas situaciones siempre me han incomodado mucho y... sabiendo la manera de comportarse de esa persona, siempre la he intentado evitar. Como veis otra de las tapaderas que utilizamos, si algo nos incomoda lo intentamos evitar... 

Lo que pasó es que esta vez fue imposible evitar esa reunión y en esa reunión se dijeron cosas que no le gustaron nada a esa persona en cuestión, con lo cual tuvo uno de sus ataques de ira bastante potente... en aquel momento, yo me bloqueé completamente y no fui capaz de articular palabra sobre lo que tenía que decirle. Cuando se dirigía a mí, lo hacía en plan despectivo, criticando de manera exagerada cosas del trabajo con tono agresivo e irónico a la vez. Tengo que deciros que yo me bloqueé completamente, no fui capaz de defenderme y se me hizo un nudo en la garganta que tardó un poquito en deshacerse... Además por dentro me decía a mi misma: ¡¡Por Dios, no se te ocurra ponerte a llorar ahora!!!, y eso hacía a la vez que el nudo se hiciera más grande!!! La reunión se acabó y yo me quedé un poco hecha polvo por la tensión de aquella situación... 

Ni que decir tiene que en los días siguientes intentaba no coincidir ni en el descansillo del ascensor con esa persona!!, mi conducta de evitación se había afianzado. Incluso evitaba las horas en las que esa persona cogía el ascensor!! 

Estos días he reflexionado mucho sobre ese incidente y he llegado a conclusiones interesantes que quizás nos sirvan a todos para superar situaciones en las que se produce un abuso verbal por parte de otras personas:

-         No es la otra persona con su abuso verbal la que nos produce la incomodidad, es lo que nosotros pensamos sobre esa situación lo que nos produce la incomodidad.

-         En el fondo cuando se está produciendo esa situación, pensamos que no la podemos soportar y eso no es verdad, podemos soportar perfectamente un chorreo verbal de alguien con un tono subido. Simplemente es una situación incómoda, pero ¿por qué vamos a elevar a insoportable lo que solamente es incómodo?

-         ¿Hay alguna razón para tener miedo a alguien que expresa sus opiniones de malas maneras?. No hay ninguna razón, simplemente si que habría que vigilar si nuestra vida corriera peligro, pero si no es el caso, no tenemos por qué tener miedo a esas situaciones. ¿Qué nós podría pasar?

-         La persona que actúa así, no está actuando de manera correcta, pero eso no la invalida 100% como persona. Simplemente está actuando de manera irracional.

-         El evitar, ¿nos ayuda a nosotros a crecer?, ¿nos ayuda en nuestro objetivo de convertirnos en personas emocionalmente fuertes? No, simplemente evitamos el enfrentarnos a situaciones que nos incomodan.

-         Enfrentarnos a situaciones que nos incomodan a la brava, eso sí, habiendo reflexionado previamente sobre el tema, es un ejercicio genial. Porque nos ayuda a perder esos miedos irracionales que nos surgen tantas veces y que no tienen ningún sentido.

-         No podemos controlar como actúan los demás pero si que podemos controlar que las actuaciones de los demás no nos afecten tanto.

-         De todas maneras, es normal que a veces según que situaciones nos sorprendan tanto que no sepamos gestionarlas con calma y tranquilidad. Mantenernos impasibles delante de según que situaciones, sin que nos afecten, tampoco sería normal.  No es un objetivo realista! Eso es lo que les ocurre por ejemplo a las personas que tienen algún transtorno mental.

- Si lloráramos en una reunión de trabajo delante de todo el mundo tampoco sería terrible!!. Somos humanos, el llorar es una conducta humana. No pasa nada si se llora. La historia viene sobre lo que nos decimos nosotros a nosotros mismos sobre el llorar. ¿Qué significa para nosotros el llorar?. Por nuestra educación y cultura, somos muchos los que pensábamos que llorar es igual a ser una persona débil, no apta quizás para ocupar según qué puesto de trabajo... Las lágrimas lo que nos demuestran es que somos humanos y que tenemos sentimientos.

-         Otra conducta que podemos tener en estas situaciones es la de utilizar nosotros también el abuso verbal, los gritos... esto suele ocurrir con frecuencia y entonces con nuestra conducta lo que hacemos es agravar el asunto, puesto que no vamos a mejorar la conducta de la otra persona, sino que seguramente empeoraremos la situación.

- A veces también nos decimos a nosotros mismos: ¡¡¡Es que yo no tengo por qué aguantar eso!!!. En la vida las cosas no nos salen siempre como nos gustarían, ni las personas de nuestro alrededor se comportan siempre como nos gustarían. Justamente el aprender a lidiar con situaciones así nos hará más fuertes emocionalmente.

-         Desde la calma y la tranquilidad podremos ver mejor las soluciones a nuestros problemillas y ¿por qué no?, si somos capaces de dirigirnos tranquilamente a esa persona, será también un aprendizaje para ella, puesto que en el fondo con sus gritos no consigue más que boicotear sus propios objetivos. 

Total que después de todas estas reflexiones he pasado a la acción y me he dicho a mi misma que ya se ha acabado de evitar estas situaciones incómodas, es más, si puedo las voy a buscar, sin hacer nada extraordinario, pero no voy a hacer por evitarlas. Así será una oportunidad para trabajar mi soportantitis y demostrarme a mí misma que este tipo de situaciones las puedo soportar perfectamente.

Ya no voy a evitar más a esa persona, la próxima vez que coincida con ella, no bajaré la cabeza,  la miraré directamente a los ojos y a ver qué pasa... no para desafiarla, ni mucho menos, sino cordialmente, sin perder de vista que esa persona puede actuar de manera locuela pero que eso no la invalida como persona. Y si se dan situaciones de chillidos, gritos, insultos... en definitiva de abuso verbal, serán unas oportunidades fantásticas para mí para practicar lo aprendido!!! 

Un beso a todos, 

Mónica