La reunión fue un verdadero desastre!!!!, los de los otros departamentos observando perplejos el espectáculo tan bochornoso que estábamos protagonizando. Yo me llevaba mi reunión hiperpreparada y en un segundo se fue todo al traste y encima aquella mujer criticando mi trabajo a saco... Ahora me hace un poco de gracia el asunto, pero en el momento iba entrando la ira en mi cuerpo y aunque me contuve me dieron ganas de tirarle mi documentación a su cabeza!!!
La reunión un desastre y esa chica se acabó yendo con muy malos modos... En casa con tranquilidad lo fui viendo todo mucho más claro. En el fondo a mí lo que me molestó no fue tanto que la reunión fuera fatal sino que esa mujer criticara mi trabajo delante de todo el mundo, no tengo desarrollado el orgullo de la falibilidad. La persona fuerte emocionalmente no es la que lo hace todo bien, sino que es la persona que estando abajo está bien, acepta con alegría sus equivocaciones e imperfecciones.
Por otro lado no somos responsables de las emociones o de las conductas de las otras personas. Si alguien decide abusar verbalmente de nosotros, no somos responsables de eso, pero sí que lo somos de ser el recipiente de su abuso y que ese abuso nos llegue a afectar. Además hay una cosa curiosa y es que las personas que suelen tirar del abuso verbal, escogen a quien le pueden lanzar su ira, no suelen hacerlo con su jefe, ¿verdad?, en nuestras manos está elegir que eso nos afecte o no.
En el fondo si estamos bien amueblados lo que nos digan los demás no nos afecta mucho. Si alguien critica de manera cruenta nuestro trabajo pues tampoco es tan grave, seguro que algo de razón sí que tiene porque nadie es perfecto.
Igualmente si alguien tiene una subida de tono es su problema que ya decidirá si quiere solucionar o no. Utilizar ese abuso verbal es una desviación, tapadera, que al abusador utiliza para no afrontar realmente sus creencias irracionales. Abusando verbalmente de otras personas consigue aliviar temporalmente su malestar emocional. Este tema ya lo trataremos en otro post con más profundidad.
En mí coinciden la exigencia perfeccionista pero también la de agradar a todo el mundo. Una reflexión muy interesante es entender que no podemos caer bien a todo el mundo, es la realidad, así como entender que una situación así, un desastre de reunión lo podemos aprovechar para crecer emocionalmente, como ya explicamos en otra ocasión estamos totalmente capacitados para soportar ese tipo de situaciones y a ese tipo de personas.
Me hizo quitarle mucha importancia al asunto el pensar que en el fondo esa reunión es muy muy poco importante y no me iba a amargar por eso. Al día siguiente tenía una excursión que era subir un pico muy emblemático de Cataluña el Puigmal. En la cima del Puigmal a casi 3000 metros de altura viendo todo el Pirineo catalán y francés, entre montañas inmensas... me di aún más cuenta de que menuda tontería el preocuparme por una absurda reunión o por la salida de tono de alguien!!!
En la montaña con mis amigos y con la gente que te vas encontrando en las subidas predomina la solidaridad, esperándonos unos a otros y ayudándonos cuando lo necesitamos en los tramos duros. Eso es lo verdaderamente importante en la vida, nuestra capacidad de amar y en eso nos tenemos que fijar, entendiendo también que hay gente que piensa y se comporta de otro modo.
Un beso a todos,