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miércoles, 31 de agosto de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD


Aquella noche se encontraba muy sola, mucho.  Lejos de los suyos, de su tierra, de su gente. Aquella noche se sentía incluso lejos de los que la rodeaban:  realmente sola… 

Se sentó en la cama y sin más esperanza se dejó caer y colocó su cabeza sobre la almohada. La almohada se ahuecó para recibirla ofreciéndole un mullido apoyo, la tomó en sus brazos acomodándola con ternura.

Entonces se sintió mejor y extendió su cuerpo introduciéndolo entre las sábanas. El edredón la envolvió de inmediato acariciándola con timidez y prestándole suavidad y calidez. Ella se sintió enseguida arropada y cobijada y notó ese calor del confort, del bienestar, del abrazo tibio y consolador.

Y se acurrucó en ese instante agradable y reconfortante. Se sintió bien y sintió felicidad.

En cualquier momento, en cualquier lugar, en cualquier circunstancia los momentos de felicidad nos acechan… prepárate a disfrutarlos.

sábado, 13 de agosto de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD


Reflexiones: Lágrimas

Me encanta reir.  Hay quien dice que soy de risa fácil y es verdad. Pero también soy de lágrima fácil.
He observado que cuando alguien llora los de alrededor se empeñan en que cesen sus lágrimas: “no llores”, “no estés triste”, “deja de llorar”, “no llores más”… son frases comunes que se le dicen a quien está expresando sus sentimientos a través de las lágrimas. Sin duda la pretensión es que la persona en cuestión deje de sufrir, pero no nos damos cuenta de que estamos, inconscientemente, reprimiendo ese sentimiento, esa expresión de una emoción.

Por no hablar del arquetipo hacia el sexo masculino con la frase célebre de “los hombres no lloran”, y ahí están ellos, pobres, condenados a reprimir esas emociones de por vida.

Nunca he oído a nadie evitar que alguien se ría de un chiste o una situación cómica o divertida diciéndole: “no te rías más del chiste”, “no estés alegre”.

Tampoco he oído a nadie reprocharle a otro: “qué risueño eres”, en contraposición al reproche de: “qué llorón o llorona eres”, imprimiendo ese carácter de debilidad del que deja expuestos sus sentimientos de tristeza o su pena.

En definitiva quiero resaltar que ambas emociones se pueden y se deberían expresar con naturalidad: la alegría y la tristeza, la risa y el llanto. Creo que es saludable dar rienda suelta a las emociones y poderlas expresar con libertad y con respeto y apoyo por parte de los que nos rodean. Es más, reprimir esas emociones puede llevarnos a situaciones muy negativas.

Hace algunos años se puso muy de moda las sesiones de risoterapia, que sin duda tenían su efecto muy positivo en las personas que las practicaban.  Pues yo propongo la idea de hacer sesiones de “plañiterapia” (que no sé si existirán ya), pero que pueden ser, sino tan divertidas, sí muy reconfortantes y liberadoras.

Sé de muchas personas que no pueden llorar, de tan reprimido como tienen esta expresión de su afectividad.


Pensamiento: “Lo que significa la lluvia para la tierra tras una sequía, pueden suponer las lágrimas para un corazón afligido”

lunes, 25 de julio de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD



La superación de los obstáculos

En el Ecuador de nuestros viajes al sur solemos parar en un restaurante familiar y campechano de comida muy casera y con un servicio muy agradable y cercano.

En esta ocasión nos vino a servir un chico joven al que no habíamos visto antes, pero con la misma amabilidad y diligencia de sus compañeros. Y mientras nos preparaba la mesa y nos tomaba nota de la comanda advertí que le faltaban los dedos de sus manos. En algunos de ellos conservaba la falange proximal a modo de muñón de tal manera que se valía con ellos para manejarse perfectamente en un oficio tan complejo como la hostelería y que tanta destreza requiere.

Al percatarse mis hijos pequeños de esa deficiencia mostraron extrañeza y asombro. Y noté alguna muesca de aversión en sus rostros.

Entonces comenté abiertamente mi opinión sobre estas personas que no se esconden tras sus deformidades o discapacidades para justificar un “no puedo”. Más bien les sirven de trampolín desde el que saltar para superar las dificultades que se puedan encontrar en la vida, ellos incluso más que otras personas sin esas limitaciones.

Para mí son personas valiosísimas y mi respeto y admiración hacia ellos es total por la capacidad de superación  que muestran. Yo creo que más que discapacitados son supercapacitados y superan limitaciones que muchas veces son más mentales que las propiamente físicas.

En ellos se personaliza el dicho de “más hace el que quiere que el que puede”

Mi aplauso más sincero junto con todo mi apoyo y admiración.

martes, 31 de mayo de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD


Es bastante habitual que en mis conversaciones con mis pacientes les hable de la necesidad de tener una “estabilidad emocional” para su bienestar psíquico y físico. Y es que veo muchas patologías producidas por desestructuración  de la personalidad y perdida de la identidad.

Lo comparo con una mesa: cuantas más patas de apoyo tenga más estable será. Si sólo tiene una pata la estabilidad de esa mesa no está garantizada.

En ese sentido insisto mucho en trabajar y potenciar las distintas áreas de la personalidad: área social, área familiar, cultural e intelectual, área de la salud, área deportiva y de ocio, área espiritual, área laboral y económica.

Animo a mis pacientes a que completen su vida potenciando  varias áreas según necesidades y gustos, de manera que si algún aspecto les “falla”, siempre tengan donde apoyarse.

He visto demasiados casos de trabajadores desempleados que tras perder su puesto de trabajo se paralizaron abandonándose a su suerte, inactivos, comiendo  y/o bebiendo descontroladamente, sin ánimo para hacer otra cosa que no sea ver la tele y dejarse llevar por el desaliento. Unicamente sabían ir a su puesto de trabajo y volver, al quitarles eso, les han quitado todo.

He visto mujeres que tras ser abandonadas por sus parejas pierden su identidad y no encuentran valor ni a sus vidas ni a sí mismas. Sólo les sostenía esa relación que ahora ha desaparecido.

Personas que cuidaban de sus padres ancianos y al fallecer éstos han perdido su razón de existir, se encuentran perdidos sin ocupación. Vivían para eso, en exclusividad.

Deportistas lesionados que no pueden desarrollar su carrera deportiva y ya no encuentran sentido a su existencia.

Todo esto deriva en malestar psicológico y también físico, somatizaciones, depresiones, abandono de sí mismos, bloqueo emocional.

Personas, a veces, huérfanos de hospital, dispuestos a someterse a todo tipo de pruebas y tratamientos para ser diagnosticados de “algo” “cualquier patología”, lo que sea que explique ese malestar que sienten.

Como tengan la mala suerte de encontrar algún diagnóstico que los etiquete, ese ya será su razón de “mal vivir”.  Y quitarles la idea de “enfermos” de la cabeza será una ardua tarea.

Es por eso que tenemos que potenciar la estabilidad del individuo, su valor intrínseco por el hecho de ser persona pluripotencial y autosuficiente. Su estabilidad emocional independientemente de las circunstancias que estén aconteciendo ajenas a él.


Es importante trabajar este aspecto y estar preparados para un posible “fracaso” de un aspecto de nuestra vida que no tiene porqué hundirnos estrepitosamente sino más bien enseñarnos alguna lección que necesitábamos aprender para nuestra madurez y salir reforzados de la situación. Esto puede ser más fácil  con la ayuda y el apoyo de otras áreas de nuestra vida más desarrolladas.

domingo, 1 de mayo de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD. RAZONES PARA LA FELICIDAD


Aquel 26 de febrero, después de la comilona del domingo decidimos hacer una excursión por el campo, para “bajar la comida”

Y caminando por el monte, con el piso mojado por la lluvia del día anterior, di un resbalón y sufrí una caída (de esas tontas)  con la suerte de romperme el tobillo.

Cambio de planes: se acabó la excursión de forma más brusca de lo que hubiera sido deseable.

Y sin tenerlo planeado ni ensayado, se produjo un despliegue de medios y una puesta en marcha de la logística mejor organizada del mundo. Mis cuñadas se hicieron cargo de los niños, recogida y vuelta a casa. Mis forzudos hermanos me bajaron de la montaña en “la sillita de la reina”.  Mi marido fue a por el coche, y mi madre de apoyo y dirección.

Ya en el hospital con todo organizado, a quirófano.

Y en un “plisplas”, el tobillo en su sitio con tornillería y placa de refuerzo. ¡Qué más se puede pedir!
Unas horas de postanestesia y para casa.

El postoperatorio de un tobillo en una casa con escaleras no es lo más cómodo del mundo, pero desarrollé una musculatura en los brazos jamás conseguida.

Mi traumatólogo Juan y mi rehabilitadora Cari, se empeñaron en dejarme el tobillo como nuevo y casi lo consiguen, me lo retorcían, me lo flexionaban y me lo pellizcaban con mucha “gracia”,pero yo sabía que lo hacía por mi bien.

Formamos un buen grupo de “lisiados” en rehabilitación, cada uno con sus lesiones pero con alegría y buenapredisposición de recuperación. Pronto evolucionó a un grupo de repostería que nos endulzarían las mañanas con deliciosos bizcochos y tartas varias. Todo valía para amenizar la hora del ejercicio y animarnos mutuamente.

Y así con ese buen humor y con optimismo fuimos superando esas “lesioncillas” que sacaron lo mejor de nosotros mismos y de las personas que teníamos a nuestro alrededor y que compartieron este episodio con nosotros.

El 26 de marzo, unos con muletas, otros con brazos vendados y otros con collarín, organizábamos una comida para celebrarlo  y tener otro encuentro con la felicidad.


sábado, 9 de abril de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD. RAZONES PARA LA FELICIDAD


Empieza mi jornada laboral a las 7:00h, ¡qué madrugón! ¡qué sueño! No he conseguido acostumbrarme en los 4 años que llevo en esta empresa.

En los meses de invierno salgo de casa completamente de noche. La pequeña ciudad donde vivo, duerme a esas horas, se oye el silencio en las calles, la quietud, la calma.

Me gusta esa sensación.

El  viento helado me acaricia el rostro, lo tersa: me gusta , me despeja.

Y entonces, al cruzar la plaza ocurre el milagro: una gran extensión de cielo se abre ante mis ojos como una enorme bóveda azul marino, cuajada de miles de puntos brillantes en la oscuridad, en el firmamento.

¡Qué magnífico espectáculo!

Alguien ha pintado ese lienzo para mí. Alguien me regala de nuevo esa magnífica visión que tanto me gustaba contemplar de niña con mi padre en las cálidas noches de verano.

¡Cuánto tiempo hacía que no miraba al cielo para deleitarme con las estrellas!

¿Por qué dejé de hacerlo?¿ Acaso no encuentro un momento en mi ajetreada agenda?

Pero es entonces cuando tomo conciencia de que puedo sacar un gran partido de este descubrimiento.

Bendigo este trabajo tan tempranero que me permite recuperar esta afición tan preciada y a la vez olvidada.

Acabo de encontrar una razón para madrugar, otra razón para encontrarme con la felicidad.



domingo, 3 de abril de 2016

REFLEXIONES DE GEMA MERINAS: ENCUENTROS CON LA FELICIDAD. RAZONES PARA LA FELICIDAD



Con frecuencia pasamos por la vida con demasiada prisa, corriendo, centrándonos en un “objetivo final a alcanzar”

A menudo recorremos nuestro camino con la vista puesta en el destino, sin reparar en los detalles de nuestro alrededor, en lo que nos rodea.

Solemos pensar que lo importante está al final, en la meta y eso nos hace perdernos multitud de buenos momentos, multitud de ocasiones para disfrutar y aprender.

Te propongo que te detengas a observar tu alrededor, a vivir cada sensación que puedas experimentar, a saborear cada sorbo que te ofrezca la vida. Por nimio que te parezca puedes obtener mucha satisfacción.

Te pongo un ejemplo:

Me acabo de duchar, como cada día. ¿Qué importancia tiene este acto tan cotidiano? Pues yo lo vivo así.

He accionado una cómoda manivela de un grifo y ha comenzado a fluir con gran naturalidad un torrente de agua limpia con un agradable sonido de cascada que se ha ido templando progresivamente  y ha comenzado a descender por mi cuerpo cubriéndolo de calor y bienestar.

Me he aplicado un gel con un suave olor a lavanda que ha perfumado la estancia y mi piel con un aroma relajante y tranquilizador.

Al salir de la ducha una suave alfombrilla ha acariciado mis pies y una toalla me ha abrazado con mimo.

¡Me he sentido tan bien!

Me he sentido el centro de un complot para mi bienestar

Por supuesto mi respuesta ha sido de profundo agradecimiento y  de sensación de felicidad.

No es difícil encontrar momentos para la felicidad, sobretodo si te empeñas en verlos.


Practica