Desde tiempos inmemoriales de la Humanidad el tema del Amor ha dado lugar a todo tipo de estructuras sociales como el matrimonio, de culturas, de religiones, de instituciones, de disputas interpersonales, de novelas, de películas, de obras de teatro. ¿Pero qué dice la psicología cognitiva conductual de este tema que tanto interesa al ser humano?
Ya el discípulo de Sigmund Freud, Erich Fromm, también psicoanalista, en su obra El Arte de Amar nos habla de cuatro clases de Amor: El Amor Fraternal, El Amor Materno, El Amor Erótico y el Amor a sí mismo.
Cuando se empieza a diagnosticar a mediados del siglo XX en EEUU los primeros casos de una enfermedad ya existente pero muy desconocida en ese momento como es el autismo los psicoanalistas cometen el error de culpabilizar a las madres de esos niños fríos y a veces violentos. Parten de un amor incondicional de la madre hacia su niño y si el niño era muy frío era consecuencia de una madre también fría.
Estas tesis fueron superadas por los creadores de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) y de la Terapia Cognitiva Conductual (TCC), Albert Ellis y Aaron Beck respectivamente. Ambas teorías parten de una concepción individualista del ser humano, pero se trata de un individualismo de tipo personal, que nada tiene que ver con el individualismo de tipo económico.
El ser humano adulto debe diferenciar entre el “deseo” y la “necesidad” de Amor. Mientras el Amor sea un simple “deseo” en nuestra mente iremos por el buen camino. No caeremos en la necesititis cuando perdamos a alguien que hasta ese momento estaba a nuestro lado, ya sea en una relación sentimental, familiar, de trabajo o de otro tipo. Y el ser humano desea Amor porque en la mente de todas las personas buscamos la aprobación de los demás en nuestros actos. Debemos tener en cuenta que no necesitamos la aprobación de los demás en todo lo que hacemos para seguir siendo fuertes emocionalmente. De ahí podremos realizar actuaciones en nuestra vida que no sean del agrado de todos los que nos rodean y aprenderemos a decir que “no” ante ciertas peticiones que nos hagan.
Rafael Santandreu nos habla del Amor en su libro El Arte de no Amargarse la Vida. Y nos dice que si Romeo y Julieta hubiesen vivido hoy en día pues lo más lógico es que hubiesen acabado suicidándose los dos ante tanta necesititis. Lo que sí que nos dice Rafael es que utilicemos el Amor para ayudar a las personas que lo están pasando mal mentalmente, es decir, que han caído en cierto neuroticismo que conduce a la ansiedad y a la depresión. El Amor, el sentido del humor y el subrrealismo son buenas herramientas para ayudar a las personas que tienen un trastorno neurótico, psicótico o de otro tipo.
El doctor David Burns nos habla de tres creencias contraproducentes comunes en temas de Amor, a saber: Adicción a la aprobación: necesito recibir la aprobación de todo el mundo para valer algo. Adicción al amor: no puedo sentirme feliz y realizado sin ser querido; si no me quieren, no vale la pena vivir. Miedo al rechazo: si me rechazas, eso demuestra que hay algo malo en mí. Si estoy solo, tiendo a sentirme desgraciado y sin valía.
Creo que con todo esto podréis sacar vosotros vuestras propias conclusiones y aplicarlas en vuestra vida cotidiana. Yo por lo menos lo intento.
Un abrazo a todos.
David N.