domingo, 27 de septiembre de 2015

REFLEXIONES DE JULIO: PUM, PUM!!


Carlitos mira a un lado, mira al otro, y al confirmar que ningún adulto nos mira me dice;



  • Al “Small boy” le dieron aquí

Con el dedo índice se apunta la frente, indicándome el lugar donde entró la bala



  • Y al “Night” le dieron aquí (señala otra parte de la cabeza), y la gente lloraba

Vuelve a mirar de lado a lado, y bajito me dice



  • La policía vino a casa, buscaban por todos lados, mi mamá me hacía así;

Carlitos se pone el dedo índice en los labios.



  • Y yo me porté muy bien, yo no dije nada, buscaban a mi tío, él es marero (pandillero), tiene todito el cuerpo tatuado.

  • ¿Tú viste al Small boy y al Night? – Le pregunto yo

  • La policía se los llevó detrás del muro y les mataron

Con la mano imita una pistola “¡pum, pum!”

Y sigue comiendo, mientras en mi cabeza se repite el “¡Pum pum!”, el “¡Pum pum!” de los niños jugando a policias y pandilleros, el “¡Pum pum!” de la policía, del ejercito, de los cuerpos de élite antipandillas… “¡Pum pum!” disparaba la guerrilla, los escuadrones de la muerte… “¡Pum pum!” es el latido de la Historia de El Salvador, “¡Pum pum!” juegan los niños a ser adultos “¡Pum pum!” juegan los adultos a ser niños, “¡Pum pum!” “¡Pum pum!” es el sonido de las balas convertidas en semillas.

(Con este artículo quiero expresar que la violencia como resolución de conflictos es un mito, no es real, y que poner medidas policiales a problemas sociales hace que el conflicto se enquiste y empeore)

domingo, 13 de septiembre de 2015

REFLEXIONES DE PILAR G: LAS RESPONSABILIDADES FAMILIARES


“La familia Bélier” (2014),  es una entretenida película francesa en la que, desde el punto de vista psicológico, se aborda un tema muy interesante: las consecuencias de asumir, en el entorno familiar, responsabilidades que corresponden a otros.

Esta simpática familia está compuesta por un matrimonio y sus dos hijos adolescentes, de todos ellos, la única que no es sordomuda es Paula, que así se llama la joven protagonista.

La acción se desarrolla en  un pequeño pueblo de la campiña francesa, donde los Bélier tienen una granja, de cuya explotación provienen los ingresos de la familia. Paula sirve de puente comunicativo entre su familia y el mundo exterior, y sus padres recurren a ella para realizar cualquier gestión, ya sea personal o relacionada con el negocio, hasta tal punto eso es así, que no conciben la idea de poder desenvolverse en la vida sin su hija.

La joven, siempre dispuesta a ayudar a su familia, se desvive por hacer más cómoda la vida a sus padres, pero lo que ha conseguido es que éstos se conviertan en personas completamente dependientes e incapaces de dar un paso sin ella.

Un buen día el profesor de canto de Paula, descubre que la chica tiene una maravillosa voz y le anima a presentarse a un concurso de Radio France, si lo gana tendría que dejar su casa y trasladarse a París para vivir allí durante un año.

Paula no quiere quedarse trabajando en la granja familiar, pero si cumple su deseo de marcharse a París para desarrollar su talento, se sentirá culpable y si se queda en el pueblo con su familia, el sentimiento de culpa será sustituido por el de resentimiento hacia sus padres.

Cuando Paula comenta con una amiga sus dudas acerca de la decisión que debe tomar, la amiga le recuerda que sus padres ya estaban aquí mucho antes de que ella llegara a este mundo, y que, por lo tanto, podrían arreglárselas perfectamente sin ella.

Lo que le ocurre a Paula con su familia, nos suele pasar a muchos de nosotros con aquellos que consideramos, por algún motivo, más débiles (hijos pequeños o adolescentes, padres muy mayores, personas con alguna discapacidad…). Cuando se les presenta cualquier adversidad, ahí estamos nosotros intentando hacer todo lo posible para resolver su problema, actuamos así porque pensamos que son incapaces de afrontar sus propias dificultades o porque les va a costar demasiado hacerlo.

Sin embargo, tanta sobreprotección y ayuda, lejos de beneficiarles, les perjudica a medio y largo plazo, ya que se van haciendo personas cada vez más incapaces y dependientes.

A veces, al igual que Paula, creemos que tenemos el poder (y la obligación) de hacer felices a los demás, y cuando no cumplimos con esa autoexigencia, aparece la culpa, nos acusamos de ser malos hijos, malos padres, malos hermanos…, así que para que ese sentimiento de culpa desaparezca, decidimos prestar nuestra ayuda, aunque nos suponga mucho sacrificio y no nos apetezca hacerlo.

Es poco realista y muy pretencioso pensar que con nuestras acciones podemos hacer feliz a alguien. Podríamos invertir todo nuestro tiempo y energía en colmarle de atenciones y de comodidades, que lo único que conseguiríamos es que su vida fuera un poco más cómoda pero nunca lograríamos hacerle feliz, si no lo es ya. Esto es así, porque el bienestar emocional no radica en tener una vida más fácil, sino en tener un diálogo interno racional, y no olvidemos que eso es responsabilidad de cada uno.

Lo mejor que podemos hacer, por nosotros y por los demás, es procurar estar emocionalmente todo lo bien que podamos, porque de esta manera podremos aportar mucho a los que nos rodean, si nos estamos ahogando poco podremos hacer para salvar a alguien que también se ahoga a nuestro lado.

Esto no significa que nos centremos solo y exclusivamente en nosotros y que no nos interesemos por nadie, podemos prestar nuestro apoyo cuando sea necesario y estar pendientes de los demás, pero sin hacerles dependientes. Conviene que, siempre que sea posible, sean ellos mismos los que hagan frente a sus adversidades, de esta manera desarrollarán las habilidades necesarias para ello, aumentarán su capacidad de aprendizaje y serán, por tanto, más resolutivos e independientes, tanto práctica como emocionalmente.



https://tuespacioemocional.wordpress.com/

REFLEXIONES DE JULIO: ROBOTIZANDO

- Vamos Mary corre

La Mary deprisa mete su ropa en la maleta, coge lo imprescindible. Yo miro por si viene alguien.

A los minutos llega alguien.

- Hola buenas tardes, soy el procurador de los juzgados, le traigo a nombre de Miguel Sánchez una notificación de desahucio.

- Un momento por favor - Le digo

Hablo con la Mary;

- ¿El alquiler de la casa a nombre de quién estaba?

- Estaba a su nombre

- Vale, ¿me dejas hablar con él?

- Si si, habla tu con él. Yo sigo recogiendo la ropa pero yo no firmo nada.

La Mary sigue haciendo la maleta.

- Mire, soy educador social, esta chica ayer sufrió una agresión muy fuerte por parte de su pareja, Miguel. El hombre está detenido y estamos recogiendo la ropa de ella y de la niña para llevársela a la nueva casa donde va a vivir. No es el mejor momento para firmar nada.

- Ya, pero si ustedes están en el domicilio me tienen que firmar como que le entrego la notificación. Es una notificación de desahucio, es importante.

- Mire, el alquiler está a nombre de su pareja, del agresor, y el está detenido.

- Ya pero a mi eso me da igual, ustedes tienen que firmar.

La Mary sale; - vámonos Julio, ya lo tengo todo

- No no, ustedes no se van, tienen que firmar o llamo a la policía ahora mismo.

- Mire... si ahora mismo aparece un familiar de el agresor nos va a dar de ostias a mi, a ella y a ti, a si que déjenos que nos vamos

- no no no ustedes tienen que firmar

- ¿Pero no ve la sangre? ¿No ve los cristales rotos? ¿No ve la situación? ¿No ve que esta chica no está para firmar nada? ¿No ve que estamos huyendo? ¿No entiende la situación?

- No no no, ahora mismo llamo al juez y a la policía

- Mire, usted haga lo que tenga que hacer como procurador, y yo haré lo que tenga que hacer como educador. Nos vamos

Aquella situación con la Mary y el procurador me hizo reflexionar, y llegué a la conclusión que si hubiésemos dicho a aquel hombre;

- Mire, la casa está ardiendo, hay un niño adentro quemándose.

El procurador hubiese respondido;

- No no, usted primero firma y luego ya rescata al niño

Cuando ponemos los objetivos profesionales (firmar la carta) por encima de lo Humano, llegamos a situaciones tan absurdas como esta.

Cuidado con el "distanciamiento psicológico óptimo", cuidado con la "profesionalización", cuidado con llamar "usuarios" a las personas o "menores" a l@s niñ@s... que nos están (o nos estamos) robotizando sin que nos demos cuenta

martes, 8 de septiembre de 2015

REFLEXIONES DE PILAR G: SABER VIVIR, SABER ENVEJECER

Recuerdo que hace algún tiempo, fui con mis padres a la residencia en la que estaba mi abuela. Ese día, por casualidad, conocimos a un matrimonio muy mayor (ella tenía 91 y él 93). El hombre estaba, aparentemente, bastante en forma a pesar de la avanzada edad, ella en cambio, tenía serias dificultades para caminar y necesitaba utilizar una silla de ruedas para desplazarse.

Se acercaron a nosotros y empezamos a charlar. Nos contaron que llevaban muy pocos días viviendo en la residencia, por lo que, de momento, no conocían a mucha gente allí. Tras un rato de conversación, nos dijeron que él había trabajado durante toda su vida en una importante compañía aérea y eso les había permitido viajar muchísimo por todo el mundo. Recordaron anécdotas de sus viajes y narraron toda clase de historias divertidas sobre la gente que habían tenido la oportunidad de conocer a lo largo de sus largas vidas. Lo cierto es que pasamos una tarde muy agradable con esta pareja tan entrañable y jovial.

De repente la mujer dijo: “La verdad es que hemos disfrutado mucho de la vida, pero no echo de menos aquellos tiempos. Ahora hay que vivir lo que nos toca en este momento”. Eran conscientes de que, a pesar de su vitalidad, su estado ya no les permitía hacer grandes viajes ni asistir a fiestas hasta altas horas de la madruga como hacían cuando eran jóvenes, pero habían decidido ajustar sus vidas a sus limitaciones actuales, sin dejar de aprovechar cada oportunidad que la vida les brindaba y sin quejarse de nada. En estos momentos de su vida seguían disfrutando de multitud de cosas: de un tranquilo paseo, de una buena película, de la compañía de su pareja, de una interesante conversación, de una amena lectura, de la visita de un familiar, de hacer nuevas amistades en la residencia, de una mañana soleada en el jardín, de una partida de dominó...

En general nos aterra envejecer porque imaginamos que cuando lleguemos a mayores estaremos tan achacosos que no podremos disfrutar de nada, asociamos vejez con decadencia física e intelectual, y si bien es cierto que con la edad vamos perdiendo salud, no es menos verdad que ni la enfermedad ni la juventud tienen demasiado que ver con la felicidad. Hay quienes con veinte años y con una salud de hierro no disfrutan en absoluto de la vida y hay quienes con noventa y tantos, como el matrimonio de la residencia, llevan una vida intensa y feliz. Creer que envejecer o estar enfermos nos privará de una vida plena e interesante, además de no ser cierto, solo nos producirá angustia porque no está en nuestras manos ni detener el tiempo ni evitar enfermar en algún momento de nuestra vida.

Debemos asumir que a medida que vayamos cumpliendo años, habrá cosas a las que tendremos que renunciar, por ejemplo, aunque hayamos practicado deporte toda nuestra vida y conservemos una excelente forma física, no podremos pretender con una edad muy avanzada cruzar a nado el Amazonas o escalar el Everest. De nada sirve resistirnos al inevitable paso del tiempo, lamentamos por envejecer y por no poder realizar determinadas actividades, además de ser absurdo, nos llena de amargura. Lo sano es aceptarlo y centrarnos en disfrutar de todo lo que, dentro de nuestras posibilidades, sí podemos hacer.

La edad es irrelevante, lo realmente importante es mantener el entusiasmo, la pasión, la curiosidad y el interés por la vida, ese es el verdadero elixir de la juventud. Hemos de procurar, a cualquier edad, llevar a cabo proyectos que nos apasionen, disfrutar de antiguas aficiones y descubrir otras nuevas, hacer cosas artísticas, ayudar y colaborar con los demás, cuidar y ampliar las relaciones personales, aprender nuevos conocimientos y divertirnos cuanto podamos hasta el último día de nuestra existencia. ¿Cuánta gente joven conocemos incapaz de gozar así de la vida?

No quisiera terminar este post sin recordar un fragmento de una entrevista que en el congreso "Lo que de verdad importa" hicieron a Philippe Pozzo di Borgo (aristócrata francés tetrapléjico a causa de un accidente de parapente y cuya vida inspiró la película “Intocable”). Cuando le preguntaron si pensaba que la vida era bella, él contestó: "La vida es bella, está claro. Oí en la radio un periodista que hacía preguntas a una mujer de 98 años, y que no era muy listo, le decía: "Señora, ¿no está harta de vivir?", a lo que la mujer contestó: "Me gusta el sabor del café por la mañana en el desayuno". Y me parece que es una hermosa respuesta". Esta filosofía es la que nos permitirá vivir con plenitud cada uno de los instantes de nuestra vida, independientemente de la edad que tengamos.

Lo triste no es envejecer, sino no haber vivido nunca con intensidad y pasión. Empecemos hoy mismo a disfrutar de la vida como si fuera el último día de nuestra existencia.

https://tuespacioemocional.wordpress.com/



REFLEXIONES DE JULIO: LA PSICOPATÍA Y LA MAGIA


En la antigüedad cuando no se entendía el por qué de un fenómeno natural, se recurría a Dios y a la magia para explicarlo.

Para definir a nuestros antepasados es mucho más cómodo explicarlo desde “Adán y Eva” que desde la teoría de la evolución de Darwin. Esta última requiere un esfuerzo de comprensión y análisis más profundo.

En psicología nos ocurre lo mismo para explicar acontecimientos violentos. Es mucho más fácil calificar a una persona como psicópata que entender el por qué de su comportamiento. Esto requiere un esfuerzo de comprensión y análisis mucho mayor.

En una revista de psicología, Pablo Escobar, el que fuera jefe del cartel de Medellín, el mayor narcotraficante de la Historia, fue calificado como uno de los mayores psicópatas de la humanidad.

Hacer un análisis de la situación histórica, económica, política y social de Colombia y América requiere un esfuerzo mayor que el hecho de declarar a Pablo Escobar como psicópata.

"Se le ha metido el diablo" es un pensamiento mágico-religioso

"Es un psicópata" es un pensamiento mágico-psicológico.

Así la falta de análisis, de profundidad y de comprensión del problema, hace que no se puedan poner soluciones racionales a ese problema. Por lo que el problema se enquista. 22 años después de la muerte de Pablo Escobar la violencia por el narcotráfico en América ha aumentado exponencialmente. Porque el problema tiene más que ver con la economía, la historia, las estructuras sociales, las decisiones políticas... que con la psicopatía.