lunes, 26 de mayo de 2014
REFLEXIONES DE MÓNICA: GRACIAS POR HACER POSIBLE ESTE DÍA TANESPECIAL!!!
miércoles, 14 de mayo de 2014
NUEVO PROGRAMA DE PARA TODOS LA 2: "Las críticas".
Súper importante el tema de admitir las críticas, pero no querer ser perfecto. "Ir manchado" a nivel de imagen es una gran cosa!
A propósito de esto: hace poco La Vanguardia, en su versión digital, publicó una entrevista mía y los 150 comentarios que hubo que me dejaban a parir... No pasa nada, son tonterías...
Abrazo!!
Rafael
lunes, 12 de mayo de 2014
REFLEXIONES DE VIRGINIA: ¿POR QUÉ FRENAR AL AMOR?
Si leemos y releemos los libros de Rafael o los comentarios e historias que se han ido escribiendo en este blog a lo largo de estos dos últimos años, nos encontramos con numerosos casos en los que hablamos “de los beneficios del amor”, bien sea paternal, de amistad, el amor a la naturaleza, a la pareja o el tan importante amor a uno mismo.
Detrás de cualquiera de estos tipos de amor están nuestros sentimientos. Sentimientos de alegría, entusiasmo, aprecio, ternura…etc.
Me gustaría retomar un tema que Rafael ha mencionado en otras ocasiones y que hace referencia al amor de la pareja.Como bien dice Rafael, cada uno es libre de decidir si mantener una relación monógama o no, pero en los últimos años se ha demostrado científicamente que el ser humano no lo es por naturaleza, ha aprendido a “serlo”. Ejemplo de ello es la investigación de los científicos Judith Lipton y David Barash y que fue divulgada hace unos años en el programa “Redes”.
De aquí deriva una cuestión que me he planteado desde bien joven y que me gustaría compartir/debatir con vosotros;
¿Por qué se ponen trabas al amor en la edad adulta?. Imaginemos a una pareja que tiene un hijo pequeño y que decide traer al mundo un hermanito. Ese niño/a en breve se encontrará con una persona diminuta que compartirá su habitación, sus juguetes y “lo más importante” a sus padres.
Es entonces cuando el papel de los padres es importante. Se le explica al niño que el hecho de que llegue un hermanito a casa es una cosa bonita, alegre y que podrá jugar con él cuando sea algo mayor. Se suele explicar a los niños que mamá y papá siguen queriéndole muchísimo y que esa “nueva personita” no cambiará el amor que sienten por él. Se le inculcará que el amor es amplio, no único y que,por lo tanto, se puede amar a más de una persona.
Hasta aquí creo que estaréis de acuerdo conmigo en que esa explicación es bastante común por parte de los padres. Me pregunto entonces ¿qué ocurre cuando se llega a la juventud o a la edad adulta?.
De pequeños nos “invade” un individuo que solo sabe llorar y nos dicen que es nuestro hermano/a y que cuando sea algo mayor jugará con nosotros…Nadie nos pregunta si hemos querido o no compartir a nuestros papás con otras personas, pero nos explican que el amor es inmenso y que papá y mamá nos quieren a los dos,tres..o a todos los posibles hermanitos que puedan llegar.Al principio a los niños les puede costar adaptarse, pero poco a poco aceptan a esa nueva persona, incluso se dan cuenta de los beneficios que les reporta (juegan con ellos) y lo más importante es que siguen teniendo el amor de los padres.
Llegamos, sin embargo, a la edad en la que comenzamos a tener relaciones de pareja y las cosas “generalmente”cambian. Queremos a alguien que nos quiera solo y únicamente a nosotros como pareja y que no muestre sentimientos de amor o tenga relaciones sexuales con otras personas que no seamos nosotros mismos. ¿No os parece extraño que, aun siendo educados o educando nosotros a nuestros hijos, en que el amor no es único que se puede amar a varias personas, tengamos esa necesidad muy común de “solicitar/requerir” al otro un amor único?
¿No os parece que eso implica limitar los sentimientos de la persona que amamos? aquellos sentimientos de amor de los que tanto hablamos y que tanto deseamos que se extiendan entre las personas para vivir mejor. ¿Por qué solo una minoría de personas acepta que la pareja pueda querer también a otra o pueda tener relaciones libres? ¿Qué nos ata o da miedo a la hora de aceptar que la persona que amamos pueda amar también a otra? ¿Tememos perder parte de su amor?
Y si fuese el contrario…y si en lugar de perder ese tan deseado o necesitado amor, lográsemos sin embargo que nuestra pareja fuese aún más feliz, nos diese aún más amor, se mostrase aún más sincera con nosotros, más entusiasta…¿no valdría la pena relajarnos y evitar frenar sus sentimientos?
¿No parece en cierto modo egoísta pedir a una de las personas que más queremos ?( la pareja): Te quiero pero sólo si me quieres solo a mí.
Le estamos limitando sus sentimientos, sentimientos positivos de amor (no de odio), la libertad de sentir, de expresarse…
Me gustaría que os planteaseis estas preguntas que a mí durante tanto tiempo me han “rondado en la cabeza”, y que tanta incomprensión me han creado.
Un abrazo,
Virginia